Centro reporta 87 rescates vasculares en varios meses
Una boca torcida, dificultad repentina para hablar o pérdida de fuerza en un brazo o una pierna pueden ser señales de un accidente cerebrovascular (ACV). Ante esos síntomas no se debe esperar ni automedicar al paciente: la recomendación es llamar al 9-1-1 y acudir inmediatamente a un centro con capacidad para tratar esta emergencia.
Así lo explicó la doctora Esmirna Farington, neuróloga vascular y neurointervencionista del Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), al presentar en el programa Bienestar al Día la nueva Unidad de Ictus del centro de salud.
La especialista explicó que la unidad busca organizar mediante protocolos todo el proceso de atención de una persona con un ACV, desde su llegada a Emergencias hasta las imágenes diagnósticas, el tratamiento y la posterior hospitalización.
“Es una atención organizada, protocolizada y de manera correcta del paciente que tiene un ACV”, explicó Farington.
El objetivo central es uno: reducir al máximo el tiempo necesario para identificar el tipo de accidente cerebrovascular y comenzar el tratamiento.
¿Qué es un ictus o ACV?
Farington explicó que un accidente cerebrovascular puede producirse fundamentalmente de dos maneras. El ACV isquémico ocurre cuando una arteria cerebral queda obstruida y una parte del cerebro deja de recibir adecuadamente sangre y oxígeno. El ACV hemorrágico, en cambio, se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe y ocurre un sangrado.
Esa diferencia es determinante, porque el tratamiento no es el mismo.
Por esa razón, la especialista advirtió que no se debe administrar aspirina por cuenta propia ante la sospecha de un derrame cerebral. “Desde que en casa usted vea que se le tuerce la boca, que pierde la fuerza de la mano o de la pierna, es incorrecto darle una aspirina”, señaló.
El motivo es que sin realizar estudios de imágenes no puede saberse si existe una obstrucción o una hemorragia. En un paciente con sangrado cerebral, determinados medicamentos podrían resultar contraproducentes. La recomendación es buscar atención de emergencia inmediatamente.
“Tiempo es cerebro”
Uno de los mensajes que Farington repitió durante la entrevista fue la importancia del tiempo. La especialista explicó que determinados pacientes con un ACV isquémico pueden recibir trombólisis intravenosa, un tratamiento destinado a disolver el coágulo, siempre que cumplan los criterios médicos y se encuentren dentro de la ventana terapéutica correspondiente.
En términos generales, indicó que existe una ventana de hasta aproximadamente cuatro horas y media para este tratamiento en pacientes seleccionados.
Otra posibilidad es la trombectomía mecánica, procedimiento endovascular mediante el cual especialistas introducen un catéter hasta el vaso afectado para retirar el trombo. Pero no todos los pacientes son candidatos a este procedimiento. “Hay infartos que están en vasos muy pequeños donde no hay acceso para extraer el trombo”, explicó.
Por ello, permanecer varias horas en casa esperando que los síntomas desaparezcan puede reducir las opcion es disponibles cuando finalmente se llega a Emergencias. “Para el ACV no se puede quedar en casa”, insistió.
¿Qué ocurre cuando un paciente llega a la Unidad de Ictus?
El proceso comienza desde Emergencias. Cuando el personal identifica síntomas compatibles con un accidente cerebrovascular, se activa un código ACV y el paciente es trasladado rápidamente al área de imágenes.
Allí se realizan estudios para determinar si existe una hemorragia cerebral o una obstrucción vascular. Si se confirma un ACV isquémico y el paciente cumple los criterios correspondientes, puede recibir trombólisis.
Cuando existe una obstrucción susceptible de tratamiento endovascular, el paciente puede pasar posteriormente al área de hemodinamia para realizar una trombectomía mecánica. Después del procedimiento continúa su manejo en la Unidad de Ictus.
Farington explicó que el HOMS dispone actualmente de cuatro camas especializadas para estos pacientes. El equipo incluye profesionales de neurología, neurología vascular, neurointervencionismo, rehabilitación física, terapia del habla, nutrición y apoyo psicológico, entre otras áreas. Según la especialista, el centro dispone además de neurólogos para la atención de estos casos durante las 24 horas.
HOMS reporta 87 rescates vasculares en varios meses
Durante la entrevista, Farington aseguró que el equipo ha conseguido realizar procedimientos de rescate vascular en tiempos de hasta 20 minutos en algunos casos. Asimismo, indicó que el programa dispone de una base de datos con 87 rescates vasculares realizados durante aproximadamente los últimos cuatro a cinco meses.
La especialista señaló que estos resultados están siendo registrados como parte del proceso mediante el cual el hospital busca avanzar hacia una certificación internacional como centro especializado en ictus.
Más allá de las cifras, destacó que el verdadero resultado se mide en personas que pueden conservar funciones esenciales como hablar, caminar, mover sus extremidades o mantener su independencia después de un ACV.
Qué hacer desde casa
Ante síntomas compatibles con un ACV, la recomendación de Farington es sencilla: no esperar a que se pasen.
Tampoco se debe administrar aspirina ni otros medicamentos por iniciativa propia.
“¿Qué hacer en casa? 9-1-1 y a la emergencia”, señaló. La especialista también recomienda, cuando sea posible, acudir a un centro que disponga de capacidad diagnóstica y terapéutica para atender accidentes cerebrovasculares.
El conocimiento de los familiares puede marcar una diferencia. Farington relató que algunos de los pacientes que han llegado más rápido al tratamiento lo hicieron porque sus acompañantes reconocieron inmediatamente las señales.
Reconocer los síntomas también forma parte del tratamiento
La nueva Unidad de Ictus del HOMS busca reducir los tiempos dentro del hospital, pero la especialista recordó que una parte decisiva ocurre antes de llegar al centro médico.
Si el paciente o sus familiares no reconocen los síntomas y permanecen horas esperando una mejoría espontánea, el equipo sanitario puede recibirlo cuando algunas posibilidades terapéuticas ya se hayan reducido.
Por eso, el mensaje de la unidad no está dirigido únicamente a médicos y personal hospitalario. También busca que la población aprenda a identificar las señales básicas de un accidente cerebrovascular. En palabras de Farington, “tiempo es cerebro”: ante una boca torcida, dificultad repentina para hablar o pérdida de fuerza, cada minuto cuenta.
Bienestar al Día, programa del HOMS
Bienestar al Día es el programa de televisión del Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), cuyo propósito es informar y educar a la población en temas de salud, motivándole a hacer de la prevención una parte esencial de su vida diaria.
Conducido por Yadhira Pimentel, el programa presenta entrevistas fundamentales a especialistas de la salud, así como otros contenidos basados en evidencia, lo que contribuye a mejorar la calidad de vida y a fortalecer una cultura de bienestar en la sociedad. Bienestar al Día se transmite todos los sábados a las 11:00 a.m., con retransmisiones a las 2:00 p.m., y de lunes a viernes a las 10:30 a.m., por CDN canal 37.
