Reposo prolongado puede retrasar la recuperación de lesiones, advierten especialistas



Reposo prolongado puede retrasar la recuperación de lesiones, advierten especialistas

Redacción Internacional.- Durante años, el reposo absoluto fue una de las principales recomendaciones frente a lesiones y procesos postoperatorios. Sin embargo, especialistas en rehabilitación y medicina deportiva advierten que la inmovilización prolongada puede retrasar la recuperación e incluso generar nuevas complicaciones.

Médicos consultados por la revista Parade coinciden en que volver a moverse de forma gradual y controlada puede favorecer la reparación de los tejidos, siempre que se respeten los límites del dolor y las características de cada lesión.

Quedarse quieto también tiene riesgos

La doctora Clarinda Hougen, especialista en medicina deportiva, explicó que la masa muscular y la fuerza comienzan a deteriorarse en cuestión de días cuando una persona permanece inmovilizada.

A este efecto se suman otros riesgos asociados al reposo prolongado, como rigidez articular, formación de coágulos y lesiones por presión, factores que pueden extender el tiempo necesario para recuperar la movilidad.

El cirujano ortopédico David Gazzaniga señaló que el movimiento puede favorecer una reparación más rápida y sólida del tejido blando, debido no solo a una mejor circulación sanguínea, sino también a procesos celulares relacionados con la recuperación.

Hougen agregó que los músculos responden al uso y que una activación progresiva puede estimular mecanismos de crecimiento y reparación, siempre que el esfuerzo sea controlado.

Cuándo comenzar a moverse

La fisiatra Humaira Ashraf recomienda evitar largos períodos de reposo seguidos de un regreso brusco a la actividad. En su lugar, propone iniciar con movimientos pequeños y actividades cotidianas desde etapas tempranas.

Gazzaniga sostiene que, en lesiones de tejido blando, puede ser beneficioso iniciar la rehabilitación antes de las 72 horas, en lugar de retrasarla durante varios días.

En lesiones más graves, como fracturas o esguinces severos, Hougen plantea que el inicio de la rehabilitación puede requerir un período mayor, de entre una y dos semanas, dependiendo del caso.

El dolor debe servir como referencia

Los especialistas recomiendan utilizar el dolor como una señal para regular la intensidad. Un malestar leve y transitorio puede ser tolerable durante la recuperación.

Lo que no debe ignorarse es un dolor agudo, persistente o que aumenta con el movimiento, ya que puede indicar que la actividad es excesiva o que la lesión necesita una evaluación médica.

En personas con conmociones cerebrales, la actividad ligera que no empeore los síntomas también puede formar parte del proceso de recuperación.

Para quienes padecen afecciones crónicas, los médicos destacan que mantenerse activos puede contribuir a conservar la movilidad y reducir la rigidez de las articulaciones.

Sueño y alimentación también influyen

La recuperación no depende únicamente del movimiento. Los especialistas recuerdan que una alimentación adecuada y un sueño de calidad también desempeñan un papel importante en la reparación del organismo.

Mantener estos factores junto con una rehabilitación progresiva puede favorecer una recuperación más completa y reducir el riesgo de nuevas molestias.

Cómo retomar la actividad

Los expertos sugieren iniciar con ejercicios de carga protegida, avanzar gradualmente en el rango de movimiento y, cuando sea posible, realizar el proceso con acompañamiento de un fisioterapeuta.

Una estrategia puede ser comenzar con contracciones isométricas, en las que el músculo se activa sin generar movimiento articular, antes de pasar a ejercicios activos.

Los estiramientos lentos y sostenidos también pueden formar parte de la rehabilitación, siempre que sean adecuados para la lesión y no provoquen dolor intenso.

Ashraf resume el proceso en tres pasos: comenzar con actividad leve, observar la respuesta del cuerpo y aumentar la intensidad de forma progresiva.

Si los síntomas empeoran al retomar la rutina, la recomendación es consultar con un profesional de la salud antes de continuar aumentando la actividad.

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