Bueno, NBA, si le abriste un hueco a los dominicanos…



Por Charlie Núñez

En 1903, se firma un acuerdo entre la Liga Nacional de Béisbol (1876) y la Liga Americana (1901) en el que se reconocen ambas ligas y se respetan los contratos de sus jugadores. A partir de ese entonces, se inicia la celebración de la “Serie Mundial”, dando nacimiento a lo que se conoce como la mejor liga de béisbol del mundo: la “Major League Baseball”.

Es en 1956 cuando un dominicano debuta en la denominada también como “Grandes Ligas”; se trata de Osvaldo Virgil, quien jugó con los Gigantes de New York, franquicia que luego fue trasladada a la ciudad de San Francisco en California, pasando a llamarse “Gigantes de San Francisco”.

Dos años después, 1958, llega Felipe Rojas, también con los Gigantes, y en 1960, Julián Javier con los “Cardenales de San Luis”; al día de hoy, la presencia de los dominicanos en la MLB es y ha sido absolutamente dominante en cantidad y calidad en comparación con otros países que tienen presencia en esa liga.

En 1946, nace en Nueva York la BAA, Basketball Association of America, y en 1949, esta liga se fusiona con la National Basketball League (NBL), dando origen a lo que se considera la mejor liga de baloncesto del mundo, la NBA.

El baloncesto, un deporte que ha logrado gran popularidad en la República Dominicana desde las décadas de los setenta y ochenta, aporta figuras con el talento necesario para acceder a esa liga, que, al igual que la MLB, resultaba difícil que se abriera a jugadores latinos.

Alfred “Tito” Horfort aparece como el primer dominicano en jugar en la NBA, aunque “el inmenso” Hugo Cabrera había sido seleccionado en el draft de 1976 por los Milwaukee Bucks, pero finalmente no hizo el equipo. En 1978, participa en el rookie camp de los Knicks y es invitado al training camp regular, corriendo con la misma suerte.

Los dominicanos y, de manera especial los amantes del baloncesto, soñábamos con ver a uno de los nuestros en la mejor liga del mundo.

Luis Felipe López, Francisco García, Charlie Villanueva, Chris Duarte, Al Horford, Karl Anthony Town, ya nos dieron esa satisfacción, entre otros que, por decisión propia o no, optaron por otro camino, entre ellos, Luis Flores, Justin Minaya, Ángel Delgado , Lester Quiñones y “Grillo Vargas”, quien pudo haber estado entre los primeros, ya que tenía todas las probabilidades de sembrarse en esa liga.

En el 2026, nos damos el lujo de tener dos dominicanos en un mismo equipo, Al Horford y Axel Lendenbor; ya es normal ver a dos dominicanos de frente en equipos diferentes, tenemos ahí a Chris Mañon, David Jones García, Karl Town y Kobe Brea.

Pero lo mejor no es eso; entre la G League y Europa, salpicando Asia, tenemos todo el talento dominicano diseminado, algunos de los cuales, si se deciden, podrían tener grandes oportunidades de llegar a la liga del sueño para la mayoría de jugadores de deporte del aro y el balón, lista que encabeza Jean Montero y que incluye a Jassier Pérez y Andrés Feliz.

Señores NBA, ustedes no saben lo que somos los dominicanos; para entrar necesitamos una endrija y ustedes nos abrieron un hueco. El baloncesto es un espectáculo y de eso sabemos; pregúntenle a MLB y ellos les dirán lo que se vive con nosotros en el Clásico Mundial.

Así como la MLB tiene su amplia presencia en el país, vayan preparando sus planes de trabajo con nosotros; lo van a necesitar, pues, como dice la canción de Alfredo Zitarrosa, popularizada por nuestra Sonia Silvestre, “en mi país somos duros, el futuro lo dirá”.

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