El cáncer de mama puede reflejarse con un bulto o una secreción espontánea. Pero, ¿qué ocurre con el cáncer de mama que se desarrolla sin esa señal de alarma? El cáncer de mama inflamatorio no suele formar un bulto y evoluciona de manera rápida.
Esta condición puede ocasionar síntomas que imiten a una inflamación de mama, como un cambio en el color de la piel que le da una apariencia rosada, rojiza, morada o con moretones, así como un calor inusual en la mama afectada, explicó en una videoconferencia la doctora Tina Hieken, cirujana oncóloga del Centro Oncológico de Mayo Clinic.
El inflamatorio representa el 1% y el 5% de los diagnósticos de cáncer de mama, al igual que el 10% de las muertes por esa causa, según las estadísticas. «Cuando hay cambios en la piel de la mama, sobre todo en mujeres que no están amamantando y no presentan enrojecimiento asociado a la lactancia, eso puede ser una señal de alarma de cáncer y debe ser evaluado por un profesional médico», dijo Hieken.
La especialista explicó que en el cáncer de mama inflamatorio los síntomas se pueden desarrollar en unos pocos meses. «Eso es diferente de alguien que nota un bulto en la mama durante un tiempo, y luego, de modo secundario, cambios en la piel de la mama a lo largo de un año o más», precisó.
Diagnósticos erróneos
Los cánceres de mama inflamatorios pueden diagnosticarse de manera errónea como celulitis infecciosa, mastitis, enfermedad de Paget de mama u otras afecciones más benignas. En este, las células se desplazan por los vasos linfáticos de la piel y del tejido blando, lo que ocasiona los cambios en la piel de la mama, destacó la doctora Hieken.
Tratamientos
Este tipo de cáncer primero se trata con terapia sistémica. Es un tratamiento que recorre todo el cuerpo, basándose en las características biológicas del cáncer y suele ser administrado por vía intravenosa. Consiste en quimioterapia, terapia dirigida o inmunoterapia.
Luego está la cirugía, que incluye la extirpación de la mama de los ganglios linfáticos cercanos y mayormente suele ser después de la radioterapia que abarca el tórax, la axila y el hombro.
Hieken argumentó que la radioterapia es fundamental para controlar la enfermedad en un cáncer que tiene altas posibilidades de extenderse a otras partes del cuerpo o reaparecer en la mama y la zona circundante.
Puntualizó que otros cánceres pueden no requerir todos los tipos de tratamiento disponibles.
Beneficios de amamantar
Al ser cuestionada sobre si el amamantar ayuda a prevenir este tipo de cáncer, la cirujana contestó que dar el seno si ayuda a prevenir el mismo, bajando el porcentaje de incidencia de manera significativa.
Según la profesional, ha habido innovaciones en el tratamiento, especialmente en el cáncer de mama inflamatorio HER2 positivo, con la incorporación de dos fármacos complementarios que sirven para bloquear los efectos de la sobreexpresión de la proteína HER2.
«Ha supuesto una enorme ventaja y realmente ha mejorado los resultados para las mujeres. Luego, para aquellas mujeres que no logran una respuesta completa a ese tratamiento sistémico, existen nuevas terapias dirigidas que pueden administrarse después de la cirugía», comentó la oncóloga.
También está la radioterapia de intensidad modulada (IMRT por sus siglas en inglés), que se administra por planificación integrada con tomografía computarizada (TC) y permite examinar a la paciente en tres dimensiones.
Además, facilita validar como personalizar la radioterapia para minimizar los efectos, con técnicas de contención de la respiración o tumbarse boca abajo durante la misma. «Estamos aprendiendo mucho», añadió Hieken.
