Santo Domingo, RD.- Un brote de enfermedad de transmisión sexual (ITS) pone a prueba la vigilancia epidemiológica en Estados Unidos.
Se trata de una infección fúngica transmitida por contacto sexual, causada por el hongo Trichophyton mentagrophytes genotipo VII (TMVII).
El primer caso se detectó en Nueva York y, posteriormente, en el área metropolitana de Minnesota. El brote ha despertado la atención de epidemiólogos y dermatólogos por tratarse de una de las pocas ITS de origen fúngico descritas en humanos.
Según autoridades de Minnesota, a la fecha se han confirmado más de 30 casos en la zona de las Twin Cities desde julio de 2025.
Los expertos lo consideran el mayor clúster documentado en el país de este tipo de infección. Aunque el número es limitado si se compara con otras ITS más frecuentes, su patrón de transmisión y la dificultad para diagnosticarlo correctamente han motivado alertas dirigidas a profesionales de la salud y a la población.
El TMVII pertenece al grupo de los dermatofitos, hongos que habitualmente provocan infecciones superficiales de la piel conocidas como tiñas o “ringworm”.
Estas infecciones suelen transmitirse por contacto directo con la piel de una persona infectada o mediante objetos contaminados, como toallas o ropa.
Sin embargo, el genotipo VII ha demostrado capacidad de propagarse específicamente durante el contacto íntimo piel con piel, lo que lo sitúa dentro del grupo de infecciones de transmisión sexual atípicas.
El primer caso documentado en Estados Unidos se registró en junio de 2024 en Nueva York. Se trató de un hombre que presentó lesiones en genitales, glúteos y extremidades tras viajes internacionales y relaciones sexuales.
Otras enfermedades de transmisión sexual
A diferencia de otras enfermedades bacterianas como la clamidia o la gonorrea, que suelen manifestarse con secreciones genitales o dolor al orinar, la infección por TMVII se presenta principalmente como una afección cutánea.
Estas lesiones suelen acompañarse de picazón intensa y, en ocasiones, dolor.
Además, algunos casos no responden a tratamientos antifúngicos tópicos suaves, lo que retrasa el diagnóstico correcto y puede facilitar la transmisión a parejas sexuales. Esta característica diferencia al TMVII de otras tiñas comunes y obliga a un mayor escrutinio médico.
Las autoridades sanitarias recomiendan como medidas de prevención evitar el contacto piel con piel con personas que presenten lesiones visibles hasta descartar infección, acudir tempranamente a consulta médica ante erupciones persistentes y no compartir objetos personales como toallas, ropa, sábanas, juguetes sexuales o afeitadoras.
La educación y la detección temprana son claves para frenar la propagación.
Para la limpieza del entorno, se aconseja el uso de desinfectantes comunes capaces de eliminar esporas fúngicas, como cloro diluido (un cuarto de taza por galón de agua), cloruro de benzalconio o detergentes fuertes para superficies duras.
Aunque el brote sigue siendo relativamente pequeño en cifras, la experiencia demuestra que la vigilancia temprana es esencial para evitar que esta infección emergente se consolide como un nuevo desafío en salud pública.
