El sector construcción, uno de los pilares de la economía dominicana, acumula cinco trimestres consecutivos de crecimiento negativo, una tendencia que expertos advierten podría afectar el dinamismo económico del país y dificultar el cumplimiento de la Meta Presidencial 2036 de duplicar el Producto Interno Bruto (PIB). Economistas sostienen que, si no se revierte este escenario, la economía nacional podría perder capacidad de expansión en los próximos años.
El decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Antonio Ciriaco, y el consultor económico Henri Hebrard coincidieron en que el país necesita retomar un crecimiento cercano al 6 % anual para alcanzar la meta planteada. Sin embargo, explicaron que el crecimiento potencial de la economía ha disminuido y actualmente se ubica en 4.7 %, según estudios académicos recientes, lo que obliga a impulsar reformas estructurales y mayor inversión pública en gasto de capital.
Ciriaco advirtió que la construcción, por su alto peso en la estructura productiva, impacta más que otros sectores estratégicos, incluso por encima del turismo. Señaló que las altas tasas de interés encarecen el financiamiento, frenan la oferta de viviendas y reducen la demanda de préstamos hipotecarios, lo que ha ralentizado el sector pese a los esfuerzos del Banco Central por inyectar liquidez al mercado.
Hebrard agregó que un crecimiento económico por debajo del 4 % resulta problemático para cualquier país, ya que limita la recaudación fiscal, presiona el déficit y aumenta la carga de la deuda. Recordó que la Junta Monetaria revisó recientemente a la baja las proyecciones de crecimiento, acercando la economía a un umbral que podría generar tensiones fiscales si no se toman medidas oportunas.
Ante este panorama, ambos economistas plantearon la necesidad de un acuerdo político amplio para aprobar una reforma fiscal integral que fortalezca la economía. Consideran que el país debe aprovechar la estabilidad institucional para consensuar cambios estructurales que permitan superar el estancamiento y avanzar hacia una economía de renta alta, evitando que la desaceleración actual derive en ajustes de emergencia en el futuro.
