Las apuestas claves de la visión de las elites



Por Cándido Mercedes

“Lo que realmente debería estar buscando, en un mundo que siempre nos enfrenta con sorpresas desagradables; es la integridad intelectual: la predisposición a enfrentar los hechos; incluso cuando están en desacuerdo con sus ideas, y la capacidad de admitir y cambiar de rumbo”. (Paul Krugman: Premio Nobel de Economía).

Hay una franja de la sociedad dominicana que, a la luz del discurso, de una retórica fuera de los elementos empíricos, de los entes factuales, pretenden crear una ideología del pesimismo, una sociología del deterioro que no cobra cuerpo ni sentido en la realidad real, en el corpus económico de una nación que, a golpe de gatopardismos, abre espacios para cimentar una ideología de progreso que arboriza desde hace más de 151 años.

El desafío de la sociedad dominicana hoy, no es la estabilidad, no es aquella irrupción cotidiana de la montonera y de la cruenta inestabilidad que nos caracterizaba en todo el interregno que fue desde 1865 a 1879, donde en 14 años tuvimos 21 gobiernos y 50 revoluciones a lo largo del Siglo XIX.

Hay una fisonomía como expresión de la acumulación de decenas y decenas de años, que han ido forjando nuevos tejidos económicos, sociales e institucionales. La nuestra es una sociedad que se forjaría en las grietas de la sangre, permeando las fuerzas redentoras de un pueblo que no se aflige a las adversidades.

Las fuerzas sociales hoy, en los cimientos ciertos de un alcance significativo en el grado de desarrollo de las fuerzas productivas, ya ameritan de un nuevo aire más proactivo; pues una parte de nuestro crecimiento ha sido una lucha titánica reactiva, como si todo dependiera de lo que hagamos ahora, sin una clara perspectiva del mañana.

El país convoca, provoca e incita a una loable y muy esperanzadora visión de las elites en nuestro país. El duelo, el combate, la contienda, la competencia de las elites es asumir un nuevo reto que nos incorpore como una nación incitada por un desarrollo sostenido y sostenible. La provocación es la audacia de cómo nos ponemos de acuerdo para un enfrentamiento con visión de futuro.

Los actores estratégicos de la sociedad dominicana, principalmente empresarios, políticos, académicos-intelectuales, deben coadyuvar a diseñar las fuerzas motoras que dibujen los años del mañana. Como nos decía Joel Barker en su libro Los Paradigmas: “Con el pasado no podemos hacer nada, si somos inteligentes debemos de aprender de él; el presente es solo un instante en la dinámica de la vida societal, es en lo que está por suceder, el futuro, donde se encuentran nuestras mejores posibilidades”.

El desafío de las elites es como construimos una visión, matizada previamente, con un pacto económico-social-institucional, donde el Estado juegue un rol de estelaridad, con profunda autonomía, asumiendo la economía de mercado, empero, trascendiéndola. La elite política no debe consensuar lo que de rigor niegue al conjunto de la sociedad. La elite política no puede estar tan subordinada a una elite empresarial que, como clase burguesa, no tiene consciencia de clase a tono con el Siglo XXI. La elite empresarial nuestra es muy corporativista, lo que le impide una verdadera visión.

Visión es una imagen mental de lo que es posible y deseable de cara al futuro. Es plantearnos donde estamos y a donde queremos llegar. Es el puente de cristalización entre hoy y el mañana. Como nos decía Stephen Covey “A la creación física precede la creación mental. Todo se crea dos veces”. La visión es el resultado de los sueños puestos en acción. La visión sin acción es un sueño, la acción sin visión carece de sentido. Verbigracia: La Estrategia Nacional de Desarrollo. Como nos diría el padre de la revolución rusa, Lenin, “La teoría sin la práctica es estéril, la práctica sin la teoría es ciega”.

La visión es la cantera que nos permite tener un aura holística de donde se desprenden las acciones con partituras más firmes para el logro efectivo. La visión es la antesala del cuerpo doctrinario de lo que cada músico, con sus diferentes instrumentos habrán de articular para alcanzar la melodía con anticipación. De la visión, que es el eje transversal de la participación de todos los actores, se deriva:

a) La estrategia del país.
b) La planificación.
c) Los objetivos generales y los objetivos específicos.
d) Las metas.
e) Los indicadores.
Los esfuerzos han de ser serios, no pueden ser aislados, sin compromisos ciertos.

No sirve de nada un ejercicio meramente intelectual, académico, ponderado en todos los escenarios. Somos quizás, y sin quizás, la sociedad más diagnosticada, con estudios enjundiosos acerca de lo que tenemos y de lo que debemos tener, donde nos plantean que hacer. Los organismos internacionales de cada área han abordado todas las problemáticas que hoy encierran al país en materia:

1) Económica.
2) Institucional.
3) De gobernanza.
4) De transparencia.
5) De justicia.
6) Educativa.
7) Eléctrica.
8) De pobreza.
9) De Desigualdad.
10) De salud y seguridad social.
11) De servicios públicos de calidad para tratar de igualar a los ciudadanos en los espacios públicos.
12) Transporte.
13) Seguridad.
14) Evasión y elusión fiscal.
15) Cohesión social y como crear un capital social más virtuoso.
16) Modelo económico y reformas estructurales.
17) Capital humano. La renovación y reinversión en nuevas carreras más acordes con la sociedad digital.
18) La administración pública y la meritocracia.
19) El futuro de la empleabilidad y una verdadera reforma laboral.
20) Transparencia. Tolerancia cero a la corrupción y a la impunidad.

Creando más mecanismos de control social, que le haga la vida más difícil a los corruptos de cuello blanco y a los delincuentes políticos que se roban el dinero público.

Desde la óptica del statu quo, del establishment, nos ha ido bien como nación. Desde el 1992 el ritmo de las fuerzas que han impulsado el país es inconmensurable, sin embargo, urgen nuevos cambios de paradigmas que entrañen, que impliquen nuevos desafíos para las elites políticas y económicas, en el que emerjan renovaciones sustanciales para que los logros alcanzados no se difuminen y diluyan por las grandes tensiones sociales que se suscitarán en el porvenir mediato.

¿Cuáles son las apuestas de las elites para que el país se desarrolle y alcance mayor grado de horizontalidad, a través de la inclusión social y que el peso del crecimiento por goteo no siga siendo el paradigma de ellas? ¿Cuáles son pues, las competencias claves que las elites tendrán que desarrollar en los próximos años para que la asunción de los retos desarrolle el país, neutralice y mitigue los efectos perversos globales externos, que nos pueden cercenar como país? Ellas son:

a) Repensar y redirigir el modelo económico, que tenga como epicentro el capital humano, como fuente protagónica para una mayor competitividad, donde el salario no sea el factor de diferenciación activa. El modelo económico se agota, verificado por el aumento del PIB.
b) Reforma Laboral y Reforma de la Seguridad Social. Los empleados informales son el 54.2% y no tienen protección social, sistema de pensión/jubilación.
c) Cristalizar servicios públicos de calidad para que no existan ciudadanos diferentes en un mismo espacio público. Que la efectividad gubernamental, la calidad regulatoria del estado, la voz y rendición de cuentas y el control de la corrupción sean banderas permanentes que nos sirvan de indicadores de gobernanza.
d) Propiciar ejes más dinámicos para la cohesión social con la cultura de civilidad, haciendo el constructo de ciudadanía más civilizatoria, con énfasis firme en la disciplina social para que la violencia interpersonal no sea un componente disfuncional en el país.
e) Que los actores políticos no sean los principales en la creación de climas de desconfianza. El lema “abajo el que está arriba y todo lo que viene y hace un gobierno determinado es malo”. Oír a una gran parte de los actores políticos realmente desconcierta. Más allá de la crisis de ideas, de pensamientos, se adiciona una crisis de reputación donde el capital ético, reputacional, es muy cuestionable.
f) La sociedad dominicana urge de la circulación de la elite política. Gravitan todavía actores políticos que están en el escenario desde los años 80 del siglo pasado (46, 50 años) en el epicentro del ejercicio político.
g) En la sociedad digital los conocimientos y las habilidades son el puntal central para la competitividad y el aumento de la productividad.
h) Una sociedad, donde el peso de las empresas de “Servicios” representa alrededor de un 76%, se requiere seguir trabajando en la seguridad y en la violencia.
i) En fin, requerimos reformas estructurales más activas donde apuntalen una reforma fiscal integral más eficiente y efectiva, con mayor calado de progresividad y mejores niveles de equidad social.
j) Reformar el Estado para viabilizar todas las demás. Un Estado fuerte, eficiente, que sirva realmente de control y de regulación.

Estamos asistiendo a grandes cambios sociales donde la principalía de la alta tecnología (la Tecnocracia) nos convoca a reformulaciones más profundas de nuestra formación económica-social. Asumir los desafíos ya es sintonizarnos con un presente con nuevas perspectivas de futuro.

Cambiar antes de que sea inevitable es un acto de inteligencia y responsabilidad. Allí donde el eco de la tambora, la güira y el acordeón tengan lugar como expresión cultural, empero, girando como espacio del tiempo, el piano, el saxofón y el violín.

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