Más de 100 profesionales del Vall d’Hebron realizan con éxito primer trasplante de cara del mundo



España.- Más de un centenar de profesionales del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona han realizado con éxito el primer trasplante de cara del mundo a partir de una donante que había recibido la eutanasia, un hito médico sin precedentes a nivel internacional.

La receptora es Carme, que pidió figurar sin apellido, una mujer cuya vida quedó completamente alterada tras sufrir una grave infección bacteriana que desfiguró su rostro y le provocó una necrosis facial severa.

“No podía comer porque mi boca no se abría, me faltaba medio trozo de nariz y no respiraba bien; físicamente era bastante desagradable y no podía hacer vida normal para nada”, relata. Su vida se detuvo por completo. Dejó incluso de salir de casa. “Todo se oscureció”, resume.

Hace cuatro meses, sin embargo, apareció “un rayo de luz”: el complejísimo trasplante facial realizado en Vall d’Hebron que le ha permitido recuperar funciones básicas y volver progresivamente a la normalidad.

En el mundo se han realizado apenas 54 trasplantes de cara, seis de ellos en España. El caso de Carme es único: nunca antes se había utilizado tejido facial de una persona que hubiera solicitado la prestación de ayuda para morir.

DOS DÉCADAS DE AVANCES EN TRASPLANTES FACIALES

Han pasado 20 años desde el primer trasplante facial, realizado a Isabelle Dinoire en el Hospital de Amiens (Francia). Aquella intervención parcial marcó el inicio de una carrera científica destinada a perfeccionar una técnica que va más allá de la reconstrucción física y se adentra en la identidad personal.

Cinco años después, Vall d’Hebron volvió a hacer historia al realizar el primer trasplante total de cara. En España ya se habían llevado a cabo dos trasplantes parciales en Valencia y Sevilla en 2009.

Aunque estas intervenciones siguen considerándose experimentales, han abierto una vía terapéutica para pacientes con desfiguración facial grave, pese a los riesgos asociados, como el rechazo crónico del injerto o el impacto emocional a largo plazo.

VALL D’HEBRON, EN LA VANGUARDIA MUNDIAL

El hospital barcelonés ha seguido marcando hitos, como el primer trasplante facial procedente de un donante en asistolia controlada y, ahora, el de Carme, un trasplante parcial con tejido donado por una persona que había solicitado la eutanasia.

Tres de los seis trasplantes de cara realizados en España se han practicado en Vall d’Hebron.

Según explicó el equipo médico, la donante, además de autorizar la donación de órganos y tejidos, expresó explícitamente su deseo de donar también su cara.

“La donante quería saber si su cara era válida y podía donar. Fue la expresión máxima de amor y generosidad hacia los demás”, afirmó Joan-Pere Barret, jefe de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron.

Carme necesitaba un trasplante de la parte central del rostro. “A causa de la necrosis le era muy difícil nutrirse, hablar correctamente… Tenía una alteración funcional que le impedía también respirar bien. Había perdido parte de la maxila”, explicó Barret.

En la intervención participaron cerca de 100 profesionales de múltiples disciplinas. Se trasplantaron piel, tejido adiposo, nervios periféricos, músculos faciales y huesos mediante técnicas de microcirugía vasculonerviosa, esenciales para devolver funcionalidad, sensibilidad y expresividad al rostro.

“El trasplante de cara no consiste solo en colocar tejidos blandos para dar una apariencia normal. Se realiza para dar función y sensibilidad. Un trasplante de cara que no se sienta y no se mueva no es más que una máscara”, subrayó Barret.

Por ello, la selección del receptor es extremadamente rigurosa y tiene en cuenta tanto criterios médicos como psicológicos y sociales.

Comparte esto!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *