Washington (EFE).- El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Grupo del Banco Mundial (BM) y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunciaron este miércoles la creación de un grupo de respuesta coordinada ante los estragos económicos y energéticos que está generando la guerra en Irán.
En un comunicado conjunto, los tres organismos subrayan que la guerra iniciada por EE.UU. e Israel «ha provocado graves perturbaciones en la vida y los medios de subsistencia» en Oriente Medio y ha «desencadenado una de las mayores escaseces de suministro en la historia del mercado energético mundial».
«El impacto es sustancial, global y altamente asimétrico, afectando de manera desproporcionada a los importadores de energía, en particular a los países de bajos ingresos. Este impacto ya se está transmitiendo a través del aumento de los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes, y está suscitando también inquietudes respecto a los precios de los alimentos», indica el texto.
El cierre parcial del estrecho de Ormuz activado por Teherán en represalia a los ataques iniciados por EE.UU. e Israel el 28 de febrero han estrangulado la oferta mundial de hidrocarburos y afectado ya al suministro de determinadas materias primas.
El grupo conformado hoy por los tres organismos busca armonizar sus análisis «y coordinar el apoyo a los responsables de la formulación de políticas para afrontar esta crisis».
Intercambio de datos energéticos y comerciales
La agrupación se compromete a intercambiar datos sobre mercados y precios de la energía, flujos comerciales o las presiones fiscales y en las balanzas de pagos, así como aquellos relativos a subidas de precios, restricciones a la exportación de materias primas clave o perturbaciones en cadenas de suministro.
Los mecanismos de respuesta podrían incluir asesoramientos de políticas específicos, evaluación de posibles necesidades de financiación y provisión de apoyo financiero si fuera necesario, al tiempo que los tres organismos se comprometen a tratar de movilizar a socios multilaterales, regionales o bilaterales para que se brinde un apoyo coordinado y eficiente a aquellos países que lo necesiten.
FMI, BM y AIE consideran que este trabajo coordinado es especialmente pertinente para los países de bajos ingresos, más expuestos a las consecuencias que está teniendo la guerra contra Irán, y en especial para aquellos con mayores niveles de deuda.
