Quique Antún llama a los dominicanos a reflexionar durante Semana Santa en medio de crisis y desafíos nacionales



Semana Santa como espacio de introspección

El presidente del Partido Reformista Social CristianoFederico Antún Batlle, instó este jueves a los dominicanos a aprovechar la Semana Santa como un momento propicio para la reflexión profunda, en medio de un contexto internacional marcado por tensiones, incertidumbre económica y desafíos sociales que también afectan al país.

El dirigente político señaló que este período no debe limitarse al descanso o a las tradiciones, sino que representa una oportunidad para analizar tanto el rumbo personal como el colectivo de la sociedad dominicana.

En ese sentido, consideró que, frente a las dificultades globales y locales, la población puede reafirmar sus valores, fortalecer su identidad y renovar su compromiso con la construcción de una sociedad más equitativa.

Asimismo, advirtió que el mundo atraviesa una etapa compleja, caracterizada por conflictos geopolíticos, crisis económicas y altos niveles de inestabilidad, factores que inciden también en la República Dominicana.

Aunque reconoció la capacidad de resiliencia económica del país, indicó que persisten inquietudes relacionadas con el alto costo de la vida, la desigualdad social y una percepción de debilitamiento de valores fundamentales.

Antún Batlle sostuvo que, en este contexto, la Semana Santa debe asumirse como un espacio de introspección, en el que la fe, la familia y los principios cristianos recuperen protagonismo. A su juicio, valores como el sacrificio, la humildad, el perdón y el amor al prójimo constituyen herramientas clave para afrontar los retos actuales.

“El país necesita reencontrarse con lo esencial. No se trata únicamente de religiosidad, sino de una forma de vida que puede contribuir a recomponer el tejido social”, enfatizó.

De igual manera, destacó que el pueblo dominicano, históricamente vinculado a la fe cristiana, encuentra en estos días una oportunidad para reconectar con sus raíces espirituales.

El líder reformista también subrayó la importancia de las tradiciones propias de la época, como las procesiones, los encuentros familiares y los espacios de oración, al considerar que fortalecen la cohesión social y promueven la solidaridad, especialmente en un contexto donde, según dijo, el individualismo ha ido en aumento.

No obstante, cuestionó que en algunos casos la celebración ha perdido su esencia espiritual al centrarse más en actividades recreativas, reflejando una inclinación hacia lo material y lo inmediato.

Finalmente, hizo un llamado a una reflexión colectiva sobre el tipo de sociedad que se está construyendo, poniendo sobre la mesa temas como la justicia social, la equidad, la ética y la moral, así como la necesidad de tomar decisiones orientadas al bienestar común. Concluyó señalando que la fe, cuando se traduce en acciones concretas, puede ser un motor transformador para avanzar hacia un país más justo, solidario y unido.

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