La investigación, realizada por la Universidad del Sur de California, analizó a más de 8,000 adultos en Estados Unidos y concluyó que ingerir grandes cantidades de alcohol en una sola ocasión, cinco copas en hombres y cuatro en mujeres, aumenta significativamente el riesgo de daño hepático.
Este patrón, conocido como consumo episódico excesivo, provoca una sobrecarga de toxinas en el hígado, incrementa la inflamación y favorece la formación de tejido cicatricial.
Cómo afecta al hígado
El hepatólogo Brian P. Lee explicó que el daño no depende solo de la cantidad total de alcohol, sino de la rapidez con que el organismo debe procesarlo.
“La exposición repentina a grandes volúmenes de alcohol genera inflamación aguda y acelera procesos de cicatrización que pueden derivar en fibrosis”, advirtió.
Este riesgo es mayor en personas con enfermedad hepática grasa o factores metabólicos, ya que el órgano se encuentra más vulnerable.
El estudio también señala que la enfermedad hepática relacionada con el alcohol ha aumentado en las últimas dos décadas, impulsada por el crecimiento de la obesidad y la diabetes tipo 2.
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Además, hombres y adultos jóvenes son los que con mayor frecuencia incurren en este tipo de consumo, elevando su probabilidad de complicaciones graves.
Llamado a la prevención
Los especialistas insisten en que no basta con medir el consumo promedio de alcohol, sino que también es clave evaluar cómo se distribuye.
Evitar los episodios de consumo excesivo, incluso si se bebe con moderación el resto del tiempo, puede marcar una diferencia crucial para prevenir enfermedades hepáticas que, en casos avanzados, pueden evolucionar hacia cirrosis o requerir trasplante.
