A ocho años de su fundación, el Frente Cívico y Social llama a impulsar una Revolución Cívica



Santo Domingo.– Al conmemorar el octavo aniversario de su fundación, el Frente Cívico y Social anunció una nueva etapa orientada a impulsar una Revolución Cívica pacífica, democrática y constitucional frente a la crisis de confianza, valores y principios que, a su juicio, atraviesa la República Dominicana.

La organización sostuvo que la confianza constituye una infraestructura invisible de la convivencia: permite que la palabra conserve valor, que las instituciones sean creíbles y que los ciudadanos cooperen más allá de sus intereses inmediatos.

“Cuando el mérito cede ante el privilegio, la ley parece distinta según a quién se aplique y justificamos en los nuestros aquello mismo que condenamos en el adversario, la ética deja de ser una brújula y se convierte en una coartada”, afirmó su presidente, Dr. Isaías Ramos.

Ramos explicó que el problema no reside sólo en las decisiones individuales, sino también en el entorno institucional y cultural que premia, tolera o excusa determinadas conductas. Destacó, sin embargo, que la República se sostiene diariamente sobre padres, maestros, trabajadores, empresarios, servidores públicos y ciudadanos que cumplen aun cuando nadie los observa.

Señaló que refundar la patria no significa destruir lo existente, idealizar el pasado ni romper el orden constitucional, sino promover una renovación moral, cívica e institucional sustentada en Dios, Patria, Libertad, Constitución y Deber.

El Frente planteó que el propósito de esta nueva etapa es contribuir a hacer efectiva la promesa constitucional de un Estado Social y Democrático de Derecho: al servicio de la dignidad humana, con orden bajo la ley, justicia para todos, límites efectivos al poder e igualdad real de oportunidades.

Como parte de la iniciativa, la organización promoverá formación cívica, organización territorial, servicio comunitario, propuestas desde las comunidades y participación ciudadana en el país y la diáspora.

“La Revolución Cívica no será contra personas, sino contra las prácticas que han normalizado la arbitrariedad, el clientelismo, la indiferencia y la doble moral. No busca enemigos; busca responsabilidades. No promete un salvador, porque ningún hombre puede sustituir la responsabilidad de una nación”, expresó Ramos.

El dirigente reafirmó el derecho constitucional a elegir y ser elegido, y la necesidad de llevar democráticamente propuestas ciudadanas a las instituciones cuando la ciudadanía lo decida y la vía jurídica lo permita.

“La democracia no comienza el día de las elecciones, pero tampoco termina antes de llegar a las urnas”, manifestó.

Ramos vinculó la nueva etapa con su obra La cultura del deber y con una pregunta dirigida a cada ciudadano: “¿Qué me corresponde hacer a mí desde el lugar que ocupo y con las capacidades que tengo?”.

“La transformación que necesitamos no será obra de un libro, de un hombre ni de una organización. Será obra de ciudadanos”, concluyó.

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