Falla la justicia, reina la violencia



Por Isaías Ramos

Nuestro país comienza a vivir una etapa muy peligrosa, pues de no atender las causas que atentan contra la paz social, podríamos comenzar a vivir situaciones similares a las que se viven en países como Venezuela y Haití y que se han vivido en países como El Salvador, Colombia, entre otros.

Por siglos se ha demostrado que cuando la justicia social e institucional falla, la violencia se adueña de las calles y la anhelada paz social deja de existir.

Esos corruptos y traidores a la patria son los verdaderos responsables de la inseguridad ciudadana, fruto de la impunidad que les da luz verde a esos corruptos para robar y saquear al pueblo sin ninguna consecuencia.

Mientras ellos viven en la opulencia demostrándole al pueblo lo que ellos le robaron sin ningún pudor, la población se debate en la desesperación de la angustia que provoca no saber si mañana comerán sus hijos o si ellos podrán regresar a sus hogares sanos y salvos, sin ser víctimas de algún asalto o atropello policial.

Décadas de injusticia, robo, saqueo, corrupción y una impunidad blindada traen a la larga graves consecuencias.

Hoy vemos como matan y acribillan a los “hijos de machepa”. Los mismos que los corruptos les robaron su futuro. Les negaron el derecho a una educación de calidad, de formación y capacitación. Mucho menos de crearles oportunidades de insertarlos en un trabajo digno, sucedió todo lo contrario.

De manera subliminal, los corrompieron sin ninguna compasión. Les llevaron a sus barrios drogas, bebidas alcohólicas, juegos de azar, hookah y los llenaron de antivalores. Según algunos de los gobernantes, era preferible » corromper para no matar» que educar, formar, capacitar y crear oportunidades de trabajos dignos.

En el frente Cívico y Social entendemos que si el gobierno quiere combatir esta situación tendrá que enfrentar las verdaderas causantes de esta desgracia que vive la nación:

Comenzando con ponerle fin a la impunidad que protege a los corruptos, atacar el tráfico de drogas con firmeza y el consumo de drogas bajo un modelo sanitario enfocado en la rehabilitación, educación cívica, capacitación y creación de empleos dignos, salarios justos,

Formación profesional a los cuerpos castrenses y la construcción de comunidades integrales con viviendas dignas y servicios esenciales garantizados.

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