Elecciones del 2028, perspectivas (1 de 3)



Carlos Nina Gómez

El agitado proceso preelectoral de República Dominicana avanza… ¡y avanza en forma vertiginosa!
Es un avance real, pese a que todavía falta poco más de dos años para las elecciones presidenciales, pautadas para el 21 de mayo del año 2028.

No obstante, hay quienes dicen, incluidos analistas políticos, que ya se puede afirmar que a partir de agosto se comenzará a proclamar el siguiente estribillo: ¡Hurra, ya estamos en un animado año electoral…¡y que nadie lo niegue!

Significa que no hay que esperar el 2027, un año antes de la tan esperada contienda comicial para, cuando estemos a mediados de agosto de este 2026, se acepte la lanzada proclama.

Activos dirigentes que con más fuerza levantarán esa opinión pertenecen a las organizaciones políticas mayoritarias: Partido Revolucionario Moderno, (PRM), Fuerza del Pueblo (FP) y Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Los más avezados dirigentes políticos -y agregar a los activos politólogos del país- dirían, según nuestra interpretación, que “ya ha comenzado el verdadero año preelectoral”.

Una de las declaraciones que con más atención ha puesto la prensa nacional es la que ofreció hace unos meses el expresidente de la República Leonel Fernández.

Textualmente Fernández, líder de la Fuerza del Pueblo y casi seguro candidato presidencial por esa colectividad política, aseguró, al ser consultado sobre una alianza electoral entre el PLD y la FP para lograr la victoria en el 2028: “Así como Peña Gómez y Jacobo Majluta le ofrecieron el apoyo a Juan Bosch en las elecciones de 1990 cuando se evidenciaba que iba a ganar, también lo haría su antiguo partido”.

Además, Fernández cree que “mientras al PLD tomó 23 años para llegar al poder, la Fuerza del Pueblo en cuatro años ha tenido un crecimiento exorbitante, llegando a un 30 por ciento en la preferencia electoral y últimamente a un 47 por ciento”.

¿Cómo interpretan esa opinión los demás dirigentes políticos locales, pertenecientes a la oposición?

Pero igualmente agregar que lo propio podría exponer -y con manifiesta credibilidad- la cúpula del perremeísmo, encabezada por José Ignacio Paliza y el propio presidente de la República.

Paliza -y es lo que con frecuencia vemos en el panorama político nacional- es el “pararrayo” del gobierno de Luis Abinader.

Es que nunca rehuye polemizar con los dirigentes opositores a la administración de Abinader. Es un tenaz defensor del gobierno, sin importar las consecuencias políticas.

Mientras avanzan las disquisiciones (políticas) que tienen como protagonistas a funcionarios del Gobierno y a dirigentes de la oposición, las masas votantes observan.

Son las mismas masas que se mantienen vigilantes de todo lo que pasa en el convulsionado panorama político-electoral.

Continuará…

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