Santo Domingo.- Con el objetivo de contribuir a una mayor comprensión del índice de precios al consumidor (IPC) cuya función principal es dar seguimiento a la inflación y a la evolución del costo de vida, el Banco Central de la República Dominicana, BCRD, puso a disposición de los agentes económicos y del público general algunas puntualizaciones sobre la compilación de este indicador.
El BC establece que persisten riesgos externos, como el alza del petróleo derivada de tensiones internacionales. Esto podría generar presiones inflacionarias adicionales en los próximos meses, especialmente si se ajustan precios de combustibles o tarifas eléctricas.
El BC dijo que IPC dominicano refleja el comportamiento promedio ponderado a nivel nacional de los precios de 364 artículos que integran la canasta representativa del consumo de los hogares. Estos fueron seleccionados a partir de la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares, ENGIH 2018, conforme a lineamientos internacionales que consideran proporción del gasto y frecuencia de consumo.
En esa medición se entrevistaron 8,892 hogares representativos de las regiones Ozama, Norte o Cibao, Sur y Este, abarcando distintos estratos socioeconómicos.
Para medir la evolución de los precios, el Banco Central realiza la Encuesta Nacional de Precios al Consumidor, ENPC, en 11,168 establecimientos comerciales seleccionados aleatoriamente en todo el país. Esto genera unas 200,000 cotizaciones mensuales, lo que garantiza representatividad estadística.
Los bienes y servicios se agrupan en 12 categorías, entre ellas alimentos, transporte, vivienda, salud, educación y comunicaciones, conforme a la clasificación internacional del consumo individual por finalidades.
La estimación del IPC en República Dominicana se realiza siguiendo los lineamientos metodológicos descritos en el Manual del Índice de Precios al Consumidor, elaborado conjuntamente por el Fondo Monetario Internacional, FMI, la Organización Internacional del Trabajo, OIT, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, el Banco Mundial, la Comisión Económica de las Naciones Unidas y Eurostat.
Asimismo, este indicador ha sido reconocido como caso de éxito por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, organismo que brinda asistencia técnica permanente una vez al año en el marco del programa de mejora continua. Como resultado, el país dispone de un índice de sólida fundamentación metodológica, cuya construcción cumple con altos estándares internacionales.
El comportamiento del IPC responde a diversos factores, entre ellos la volatilidad y estacionalidad de la producción, condiciones de oferta y demanda, costos internacionales de materias primas y diferencias entre establecimientos comerciales.
Una adecuada interpretación del índice requiere entender que su propósito es captar tendencias generales de precios y no variaciones específicas de consumo individual. Esto evita interpretaciones erróneas del indicador.
Sobre este punto, se indica que recientemente un economista dominicano cuestionó las cifras oficiales de inflación, sugiriendo que estarían subestimadas. Según el Banco Central, estas afirmaciones no se corresponden con la rigurosidad técnica y metodológica del proceso de recolección de datos.
Las autoridades sostienen que los aportes de economistas deben considerarse cuando contribuyen al análisis económico, pero advierten que los cuestionamientos sobre la integridad estadística carecen de sustento.
También subrayan que la inflación oficial no tiene que coincidir con la percepción de un hogar específico, ya que los patrones de consumo y niveles de ingreso generan experiencias inflacionarias distintas.
El índice ha reflejado históricamente los efectos de choques internos y externos sobre la economía dominicana. Un ejemplo fue el período de la pandemia del COVID-19, cuando aumentaron los precios de materias primas, transporte y cadenas de suministro.
Esto provocó que la inflación superara el rango meta de 4 % ± 1 % desde septiembre de 2020. Posteriormente, gracias a medidas coordinadas entre el Gobierno y el Banco Central, la inflación retornó al rango en mayo de 2023 y se ha mantenido por debajo del 5.0 %.
En 2025, el grupo de alimentos registró aumentos impulsados por condiciones climáticas adversas, como altas temperaturas e intensas lluvias, incluidos los efectos de la tormenta Melissa. Productos como el pollo y el plátano incidieron en el alza.
Otros grupos, como transporte, vivienda y comunicaciones, han mostrado variaciones moderadas, lo que ha contribuido a contener la inflación general.
Recientemente, la moderación en precios de alimentos y la apreciación del peso dominicano han contribuido a mantener la inflación dentro del rango meta hasta marzo de 2026.
En ese contexto, las autoridades monetarias mantienen un monitoreo constante para preservar la estabilidad de precios. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, afirmó que conviene “esperar y observar”, y que los bancos centrales deben actuar con firmeza si las expectativas inflacionarias se desanclan.
El IPC de República Dominicana se consolida como una herramienta estadística robusta y representativa, alineada con estándares internacionales.
Su diseño permite medir de forma confiable la evolución de los precios y el impacto de choques económicos, lo que lo convierte en un instrumento clave para la toma de decisiones de política económica.
Además, su comportamiento histórico evidencia su capacidad para reflejar tanto crisis como procesos de estabilización, siendo fundamental para el seguimiento del poder adquisitivo y la estabilidad macroeconómica del país.
