Encuestas sin revisión técnica



Por Daniel Toribio

Cuando un científico termina una investigación, no la publica de inmediato. Primero la somete a especialistas, encargados de revisar la metodología, cuestionar supuestos y rechazar el trabajo si encuentran errores.

Ese proceso se llama verificación por pares. No vuelve verdadero un estudio, pero impone un filtro técnico previo. Es imperfecto, lento y a veces injusto. Pero existe.
En las encuestas de opinión no hay nada parecido.

La medición de Gallup República Dominicana publicada por Diario Libre ofrece un ejemplo concreto. La encuesta reporta que el Partido Revolucionario Moderno, PRM, concentra 30.4 % de la simpatía partidaria. Sobre una muestra de 1,200 entrevistados, eso equivale a 365 personas.

Pero la pregunta interna sobre quién sería su candidato presidencial usa una base de 268 personas, no de 365, equivalente al 22.33 % del total.

En Fuerza del Pueblo ocurre algo similar, aunque menos severo. La simpatía partidaria aparece en 19.6 %. Eso equivale a 235 personas. Pero la base usada para medir la preferencia presidencial interna es de 210 personas, es decir, 17.5 % del total. La diferencia es de 2.1 puntos.

El caso más fuerte está en el Partido de la Liberación Dominicana, PLD. La encuesta le atribuye 19.5 % de simpatía partidaria, unas 234 personas.

Sin embargo, cuando pregunta a sus simpatizantes quién sería su candidato presidencial preferido, la base baja a 123 personas, equivalente al 10.25 % del total. La brecha supera nueve puntos.

Eso cambia la lectura política del dato. También afecta la comparación entre partidos, porque no mide con igual claridad la fuerza real de cada base.

Hay explicaciones posibles. La pregunta sobre simpatía partidaria incluye a identificados firmes y a electores que se “inclinan” por una organización. La pregunta sobre candidatos internos pudo filtrar simpatizantes más comprometidos. Esa distinción es defendible. Pero debe explicarse.

Sin esa aclaración, el lector compara universos distintos y saca conclusiones que los datos no sostienen.
En ciencia, una omisión así suele enfrentar preguntas antes de publicarse. El revisor pide precisión, exige consistencia y obliga a transparentar el procedimiento.

En las encuestas, el escrutinio llega después, cuando los datos ya circularon en redes, editoriales y debate político.
Lo que existe como sustituto parcial es la transparencia metodológica: ficha técnica completa, cuestionario, método de selección, fechas de campo, margen de error y base real de cada pregunta.

Gallup publica ficha técnica, pero no con el detalle necesario para entender por qué los subuniversos no coinciden con los porcentajes de simpatía.

Una encuesta es una herramienta poderosa. Resume en números la opinión de millones. Por eso requiere rigor. Si no existe filtro técnico previo, debe existir publicación transparente. Mientras tanto, el lector crítico tendrá que hacer el trabajo que nadie hizo antes de publicar.

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