Parques industriales y zonas francas enfrentan desafíos de seguridad por su umbral de crecimiento



El acelerado crecimiento del sector de zonas francas y parques industriales en República Dominicana —que hoy cuenta con más de 85 parques en operación y supera los 200,000 empleos directos— plantea un desafío sin precedentes en materia de seguridad corporativa. 

De acuerdo con estudios sobre el comportamiento delictivo en economías de escala y análisis de buenas prácticas, los riesgos estructurales de estos complejos sufren una mutación crítica cuando superan el umbral de las 40 empresas instaladas, obligando a los administradores a prevenir riesgos migrando de la vigilancia física tradicional hacia un modelo digitalizado de protección.

El fenómeno de la alta densidad operativa, caracterizado por el flujo masivo y simultáneo de miles de colaboradores, transportistas y contenedores, se ha convertido en el principal escenario aprovechado por la delincuencia moderna. 

Las investigaciones sectoriales evidencian que los vectores de riesgo ya no se limitan al robo común externo, sino que escalan hacia la suplantación de identidad en la cadena de suministro, fraudes logísticos internos, sabotaje y la intrusión perimetral organizada en áreas de bajo tránsito.

Frente a esta realidad expuesta por las tendencias internacionales, Eilin Díaz, gerente de Grupo EULEN en la República Dominicana, enfatizó la urgencia de reconfigurar las estrategias del sector dominicano.

«El dinamismo de nuestras zonas francas es un motor económico innegable, pero el crecimiento de la infraestructura física debe ir acompañado de una evolución idéntica en sus sistemas de defensa. Al expandirse un parque industrial, la seguridad manual se vuelve obsoleta y vulnerable», indicó

«Para mitigar los riesgos actuales, es mandatorio hacer transición hacia un blindaje perimetral multicapa que combine mallas de alta seguridad, sensores de intrusión analíticos y cámaras de largo alcance. No se trata solo de vigilar, sino de integrar la tecnología en un control de acceso unificado que garantice la continuidad del negocio y blinde la reputación internacional del país», agregó.

La implementación de estas soluciones técnicas no solo responde a la prevención de pérdidas materiales, sino que es un requisito crítico para que las empresas exportadoras mantengan las certificaciones internacionales exigidas por mercados globales, tales como BASC (Business Alliance for Secure Commerce) y C-TPAT (Customs-Trade Partnership Against Terrorism). Una brecha de seguridad en el perímetro de un parque puede contaminar la carga y paralizar las operaciones logísticas de múltiples multinacionales de manera simultánea.

«Cumplir con estándares como BASC o C-TPAT ya no es una opción opcional en el comercio global; es la llave de acceso a los mercados internacionales más exigentes. Una sola falla perimetral no solo pone en peligro el inventario de una compañía, sino que puede suspender la licencia de exportación de todo un complejo logístico, generando pérdidas millonarias por demoras en aduanas», aseguró Díaz.

Los reportes coinciden en que los parques industriales en etapas de madurez y expansión deben diseñar planes de gestión de riesgos escalables, donde los sistemas digitales permitan auditar rondas, accesos y operaciones en tiempo real. 

Herramientas como la iluminación inteligente, el reconocimiento biométrico y los perímetros tecnológicos conectados actúan en sinergia para neutralizar las amenazas antes de que afecten el corazón operativo de las empresas.

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