A pesar de permitir tres carreras en su primera apertura en un Juego de Estrellas, el dominicano Cristopher Sánchez, de los Phillies, se sintió honrado por participar. «Estoy muy emocionado», dijo Sánchez. «Viniendo de La Romana, en mi tierra natal de República Dominicana, y habiendo salido prácticamente de la nada, esto significa mucho. Esta experiencia significa mucho para mí».
La primera entrada del juego se le complicó, pero comentó que sus lanzamientos no se sentían mal. «A pesar de un par de bases por bolas que concedí, me sentí bien», dijo Sánchez. «Hice algunos buenos lanzamientos; este es un día para disfrutar, para asimilarlo todo y compartirlo con los aficionados. Aun así, me sentí bien».
Le preguntaron qué bateador había destacado. «Uno de los mejores bateadores a los que me enfrenté fue a Mike Trout», dijo Sánchez. «Lo ponché, así que es una buena señal de que todo me estaba saliendo bien».
Sánchez tomó consejos de Paul Skenes y Chris Sale
El Juego de las Estrellas es en parte competición, en parte celebración y en parte una cumbre del béisbol. Los lanzadores conversan. Los bateadores conversan. Los jugadores intercambian ideas que tal vez no obtendrían en ningún otro lugar.
Es bien sabido que Roy Halladay, el último lanzador de los Phillies en abrir un Juego de las Estrellas antes de Sánchez, aprendió a lanzar una *cutter* (recta cortada) gracias a Mariano Rivera en una edición anterior del evento. A Sánchez le preguntaron si a él le había sucedido algo parecido.
Respondió con una sonrisa evasiva.
«Mucho», dijo Sánchez. «Diría que mucho. Aprendí bastante, pero pensando en el futuro».
No quiso revelar exactamente qué fue lo que aprendió, pero sí mencionó que pasó tiempo con Chris Sale y Paul Skenes.
Es una compañía valiosa para Sánchez.
Sale tiene una constitución física muy similar a la suya; ambos figuran con una estatura de 6 pies y 6 pulgadas (1,98 m) y un peso de 200 libras (91 kg). La recta de Sale ha sido durante mucho tiempo uno de los lanzamientos más difíciles de batear en este deporte debido a su ángulo, capacidad de engaño y extensión.
Skenes aporta un repertorio diferente: el *sweeper* y el *splinker*. Es el tipo de arsenal poderoso que lo ha convertido en uno de los lanzadores más seguidos del momento.
«Estuve en contacto con Chris Sale y también conversé un poco con Paul Skenes», comentó Sánchez. «Aprendiendo mucho».
Puede que eso sea importante más adelante, o puede que no. Sánchez no quiso dar detalles.
Sánchez calificó toda la experiencia como «increíble». Pudo compartirla con sus padres, abrir el Juego de las Estrellas en Filadelfia y estar en un vestuario lleno de superestrellas, escuchando y aprendiendo.
«Compartir el cariño con mis padres y ver la alegría que sienten por nosotros es parte de esta experiencia», señaló Sánchez. «Y también compartir el vestuario con las superestrellas es algo maravilloso. Aprender de cada uno de ellos ha sido increíble». Ahora forma parte de un selecto grupo de lanzadores de los Phillies que han iniciado un Juego de Estrellas. «Es una gran sensación estar en esa lista», dijo. «Y eso solo me motiva a ser aún mejor, tanto como jugador como, lo que es más importante, como persona».
La entrada no fue perfecta. No hacía falta que lo fuera.
Sánchez ya se lo había ganado.
«Siempre saludo a mi familia con la mano», dijo Sánchez. «Siempre están en las gradas viendo mi partido. Es algo que suelo hacer; siempre los saludo antes del encuentro».
