Según el Departamento de Estado de EEUU, la mayoría de las revocaciones responden a presuntos incidentes con las fuerzas del orden, agresiones, robos o conducción bajo los efectos del alcohol o drogas.
En un comunicado, Washington aseguró que el visado estadounidense «es un privilegio, no un derecho», y advirtió que usará «todos los recursos disponibles» para combatir a quienes abusen de dicho «privilegio».
La Administración Trump ha deportado a un número sin precedentes de inmigrantes sin documentos y ha implementado controles más estrictos para restringir la extensión de visas, incluido un escrutinio exhaustivo de las redes sociales de los solicitante.
