La búsqueda de una apariencia más joven y acorde con los cánones actuales de belleza ha convertido procedimientos como el bótox, los rellenos con ácido hialurónico y las cirugías estéticas en alternativas para mantener una “juventud eterna” o acorde a los nuevos estereotipos.
Aunque se ha normalizado el rostro y cuerpo “perfecto”, esto más bien se encuentra de la mano con tendencias que cada vez más obligan a las personas a estar detrás de estas influencias; de acuerdo con la especialista en Dermatología y Cirugía Dermatológica Luisa González de Bogaert, cada procedimiento debe estar acompañado de criterios médicos y expectativas realistas.
“Hay que ser muy claro con los pacientes”, sostuvo la especialista al referirse a quienes llegan a consulta con expectativas poco realistas, buscando transformar su rostro.
En el caso de la toxina botulínica o, comúnmente, como se le llama, bótox, González de Bogaert precisó que los menores de 18 años no deben utilizar este fármaco, debido a que no existe una necesidad física que justifique el procedimiento.
Explicó que, en pacientes jóvenes, cuando existen líneas de expresión gestuales, su uso puede comenzar aproximadamente entre los 20 y 30 años, pero con dosis mínimas y con el objetivo de disminuir la intensidad de la expresión, no de eliminarla.
La dermatóloga aclaró que no todos los procedimientos considerados “sin cirugía” están exentos de riesgos. Señaló especialmente la aplicación de ácido hialurónico en la punta nasal y en la zona del entrecejo, debido a la presencia de vasos sanguíneos que pueden verse comprometidos por una infiltración inadecuada. Por ello, insistió en la necesidad de que estos procedimientos sean realizados por profesionales debidamente entrenados.
La especialista en Dermatología y Cirugía Dermatológica Luisa González de Bogaert.Cortesía de la entrevistada
Entre las tendencias de las redes sociales que forman parte de la presión estética, González de Bogaert mencionó el aumento de labios y los llamados fox eyes como ejemplos de modas que llevan a algunas personas a intentar reproducir características físicas que observan en otras.
Sobre los labios, alertó que una cantidad excesiva de material puede producir deformaciones y que, además, existe el riesgo de que algunos productos comercializados como ácido hialurónico sean en realidad materiales no biodegradables, capaces de generar granulomas y otras complicaciones.
“Una persona que quiera hacerse un procedimiento estético debe sopesar muy bien qué es lo que quiere y si realmente lo necesita. Porque hay personas a veces que quieren algún tipo de cambio que no es necesario”, recomendó la especialista.
La dermatóloga consideró que la presión por conservar una apariencia joven está vinculada con la percepción social del éxito, pues la imagen personal, la vestimenta, la postura, la forma de hablar y la conducta suelen ser asociadas con la capacidad y el desenvolvimiento de una persona.
Redes sociales y búsqueda de resultados rápidos
La médica cosmiatra, Mirna Marleny de la Cruz Almonte, señaló que la de resultados inmediatos para mejorar la apariencia física está llevando a algunas personas a considerar procedimientos estéticos antes de explorar alternativas menos invasivas.
La médica cosmiatra, Mirna Marleny de la Cruz AlmonteCortesía de la entrevistada
De la Cruz explicó que la búsqueda de resultados instantáneos está relacionada con la influencia de las redes sociales y la presión por alcanzar determinados estándares de belleza.
La cosmiatra sostuvo que, antes de recurrir a procedimientos quirúrgicos como un lifting facial, procedimiento quirúrgico de rejuvenecimiento que corrige la flacidez, existen diferentes alternativas que pueden ser evaluadas de acuerdo con las necesidades de cada paciente. Entre ellas mencionó la radiofrecuencia, Dermapen, ácido hialurónico, toxina botulínica e hidrafaciales para lograr una piel saludable.
Explicó que estos tratamientos pueden contribuir a mejorar la textura y calidad de la piel y, en determinados casos, abordar problemas como la flacidez y las líneas de expresión, siendo la radiofrecuencia un aliado primario, debido a su capacidad de estimular la producción de colágeno.
“Las personas están buscando la inmediatez, lo rápido, verme perfecta, que no existe; la perfección no existe y la belleza es personal”, manifestó la cosmiatra.
A su juicio, las redes sociales han contribuido a reforzar esa necesidad de inmediatez, debido a que las personas están acostumbradas a encontrar respuestas rápidas para prácticamente cualquier necesidad.
Advirtió que la búsqueda constante de resultados puede convertirse en un problema cuando la persona, pese a obtener una mejoría visible, continúa sintiéndose inconforme con su apariencia.
La especialista agregó que cuando una persona continúa insatisfecha pese a observar resultados favorables, puede ser necesario considerar apoyo psicológico, debido a que la inconformidad con la apariencia puede trascender el ámbito estrictamente estético.
Envejecer se convierte en un miedo a ser invisible
El miedo a envejecer no siempre está relacionado con la muerte. Para muchas personas, detrás del deseo de conservar una apariencia joven o “perfecta” existe un temor que va más allá de lo físico: dejar de importar, perder atractivo, estatus o reconocimiento social y convertirse en alguien “invisible”, aunque esto no determine su apariencia.
Así lo explica la psicóloga Ana Mirtha Vargas, consultada sobre el impacto que tienen el bótox, el ácido hialurónico, las cirugías estéticas y los filtros de redes sociales en la percepción que las personas tienen de sí mismas.
Ana Mirtha VargasFuente externa
La especialista consideró que este temor se engloba en el miedo a dejar de ser tomado en cuenta, aunque entiende que este tiene un peso considerable. Señaló que se trata también de un fenómeno cultural, especialmente en sociedades occidentales donde las personas mayores pueden ser objeto de discriminación por su edad.
“Es más el miedo a lo que entienden que les pasará cuando el cuerpo los delate, y se conviertan ellos mismos en parte de la población que antes discriminó, en una sociedad que ha tendido a descartar a los mayores y muchas veces a tratarlos de forma despectiva”, sostuvo.
Los jóvenes apresurados por evitar el envejecimiento
Señaló que en su experiencia como psicóloga cada vez observa mayor preocupación entre personas jóvenes por eliminar signos naturales del envejecimiento.
Explicó que algunas acuden al bótox o desean borrar incluso arrugas mínimas y propias de las expresiones faciales.
La experta en el comportamiento humano señaló que una alerta ante la necesidad de buscar ayuda profesional se muestra cuando el paciente nunca queda conforme con su apariencia y, después de corregir una característica, comienza a encontrar defectos en otra, y esto podría estar relacionado con un trastorno dismórfico corporal.
Mirtha Vargas resaltó que esta búsqueda constante de aprobación puede afectar la percepción que una persona tiene de su propio valor, dejándose llevar por comentarios como “estás acabada”, “te ves vieja” o “necesitas bótox”, mirando como defecto algo que hasta ese momento no era un problema.
Para la especialista, el problema no está en querer mejorar la apariencia, sino en el momento en que la intervención deja de ser una decisión personal y se convierte en una necesidad.
