Geriátrico Carl Georg continúa a la espera de que se cumpla promesa de Abinader



“Lo que para ustedes es mucho, para nosotros es nada”, fueron las palabras usadas por Luis Abinader en abril de 2020, al prometer que una vez fuera presidente de la República, construiría una rampa en el Residencial Geriátrico Dr. Carl Georg, en la provincia de San Pedro de Macorís.

Esa estructura, de aproximadamente 100 metros de distancia, permitirá una mejor movilidad para los 50 adultos mayores que viven en el residencial y las personas que los cuidan.

De acuerdo a sor Estela, una de las monjas de la congregación de las Hermanas Mercedarias de la Caridad encargadas del lugar, tras 20 días de Abinader ganar las elecciones, al geriátrico acudió una comisión para evaluar y determinar cómo sería la rampa; después de eso, nada ha ocurrido.

El Gobierno, a pesar de los esfuerzos de las monjas, no ha construido la rampa ni ha mostrado el interés necesario para hacer cumplir la promesa de Luis Abiander

La obra en un primer momento estaba encargada al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones; luego, con la creación del Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (Mivhed), pasó a esa entidad.

Sor Estela explicó que la pendiente facilitará, además de que los adultos mayores tengan mejor movilidad, subir y bajar camillas, moverlos en sillas de ruedas y otras emergencias que se presentan en la actualidad.

“Hay un corre, corre, hay un terremoto que no lo quiera Dios, no se puede usar el ascensor, por ahí bajaremos a los abuelos”, dijo sor María Estela al hablar con Listín Diario.

La religiosa comenta que hace dos meses se llenó de esperanzas tras la visita de una comisión del Mivhed, pero que el júbilo le pasó rápido cuando designaron un nuevo ministro en esa entidad, al recordar que el Estado “no hay continuidad en las obras” y ya han pasado más de seis años de aquella promesa.

Para la construcción de la rampa, las monjas pagaron para hacer la zapata que en la actualidad está repleta de yerbas, reflejando el abandono y olvido de una promesa que se extingue con los días.

“Le invitamos a cualquier político que se haga solidario con nosotros, que vengan y vean y no tienen que traerme dinero. Pero sí, si pueden traer varilla, materiales, orientación, lo acogemos todo lo que nos den”, indicó Estela al agradecer a todas las personas que son solidarias y siempre llevan ayudas al lugar.

“Aquí llega mucha ayuda. En 8 años que yo llevo aquí, yo he comprado Pampers dos veces. Dos. Que es mucho, que aquí 32 personas usan pampers”, continuó diciendo.

Los planes para hacer que los últimos días de vida de estas personas, que llegan a través del Estado o familiares, sean de calidad y amor son muchos. En un área justo al lado de la rampa, Sor Estela quiere hacer un pequeño salón-peluquería para tener un espacio adecuado que permita afeitar y recortar a los mayores allí presentes.

A pesar de la cantidad de adultos mayores con problemas de Alzheimer o algún tipo de movilidad, este lugar, además de proyectar higiene, respeto, amor y limpieza, irradia alegría, gracias a la música, cantos, juegos o la conversación de los adultos que se entusiasman al recibir visitas.

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