Mike Tyson y el ridículo show

Por Carlos Nina Gómez

Aclaración: Que no me sindiquen como «un oráculo», pero mucho menos que no crean que soy una analista del boxeo que expongo, con objetividad, lo que puede pasar en una pelea de boxeo ¡Nada de eso!

Lo que sí espero es que quienes leen mis artículos sobre boxeo me «premien» por lo que escribí -en dos artículos- respecto al show de Mike Tyson.

Acerté sobre lo que iba a pasar el pasado viernes en el mítico parque de fútbol bautizado como AT&T Stadium en Texas, Estados Unidos.

Ocurrió exactamente lo que expuse: Un ridículo show, engañoso por demás, que protagonizaron Mike Tyson, otrora gigante del boxeo y quien llegó a ser imbatible como peleador de los pesos completos, y el influencer (o youtuber) Jake Paul.
Jake Paul, con un raro boxeo, logró derrotar -en ocho rounds que se pactaron a dos minutos pro asaltos-, a Tyson quien tuvo que tragarse todas las palabras que dijo antes del show.

El show-espectáculo, que patrocinó (y transmitió a través de todas sus plataformas de televisión y digitales) la poderosa empresa Netflix, terminó 80-72, de acuerdo a las tarjetas de los jueces (¿?) lo que significa que no vieron ganar ni un asalto al señor Tyson.

Show, fraude, pero mucho dinero

No hay que abundar mucho. Porque por el resultado del show-espectáculo la gente sabe que lo registrado la ridículo actuación de ambos contendientes no satisfizo al público. Pero tampoco a la prensa.

No obstante, y el periodismo responsable y ético no debe ocultar nunca la realidad, es que Mike Tyson, quien sabía -aunque sus peroratas dijeran todo lo contrario-, logró lo que realmente buscaba: dinero.

Tyson, en sus años de gloria, llegó a ganar millones de dólares, aunque parte (gran parte) de ese dinero lo derrochó y se vio en serios apuros económicos.

El violento atleta, que se convirtió en el boxeador ganador de una faja mundial de los pesos completos a menor edad, apenas 20 años tras noquear en dos rounds al jamaicano Trevor Berbick el nunca olvidado 22 de noviembre de 1986, fue beneficiario con 20 millones de dólares. ¡Veinte millones de dólares por el show -espectáculo-fraude!

Se espera que Tyson, con la ganancia de tanto dinero, se «recomponga» y organice su vida…en especial para bien de sus hijos.

Que se tranquilice, que no vuelva a dar shows. Por su historia Tyson puede tener un buen espacio y ser especie de una personalidad que practique con el buen ejemplo para que la sociedad de Estados Unidos, principalmente, lo exalte como un atleta de primera fila en la maravillosa historia del deporte mundial.

Que trate de emular la conducta, dentro y fuera del cuadrilátero, que dejó el inmenso e inmortal Muhammad Ali considerado como el mejor boxeador de los pesos completos en la historia del boxeo rentable.

¡Qué alguien le diga a Mike Tyson que los buenos ejemplos se emulan!

Comparte esto!