Tragedia nacional, no familiar



Por Charlie Núñez

Tragedia familiar: joven mata a hermana. Así tituló Diario Libre una información de portada el viernes 30 de enero en la que detallaba la muerte a tiros de una adolescente por edad (13 años) en manos de una hermana mayor que declaró que su objetivo era la pareja o esposo de la víctima y que ella se interpuso entre ellos.

Supongamos que sea cierto lo que dice la hermana mayor: ¿cuatro balazos?, ¿ella no vio dónde estaban impactando? Cuando una figura pública como Wander Franco tiene una relación con una menor, la sociedad se escandaliza y mueven todos los hilos de la justicia. ¿En este caso, qué piensa la sociedad dominicana del joven mayor de edad viviendo con esa niña, hoy la víctima?.

Cuando se informa de los nacimientos en las maternidades públicas, sobran los casos de niñas pariendo niños y niñas. ¿Dónde está la escandalizada sociedad?.

No he escuchado hablar del padre de estas jóvenes, o de los padres de esas jóvenes (si fuere el caso). Solo la madre ha dado declaraciones y dice que no se hablaba con su hija mayor: una madre, dos hijas, tres techos diferentes, un solo hombre que vivía con quien no debía y le daba golpes.

Está claro, la tragedia no solo le ocurrió a esa familia ahora; esa tragedia no tiene fecha de inicio ni tiene fecha de final. La vida de los pobres es una tragedia; lo único que un pueblo sin educación y sin formación genera son políticos malos y ciudadanos inconscientes que crean la tormenta perfecta para las tragedias permanentes.

Los dominicanos hemos visto padres que matan hijos, hijos que matan a padres, esposas a esposos y, a cada momento, esposos a esposas, hermanos a otros hermanos, el vecino a otro vecino, amigos a su amigo. ¿Por qué no se escandaliza tanto la sociedad? ¿Por qué no los titulan como “tragedia familiar” cuando suceden?.

Según el último censo realizado en República Dominicana, aquí deben existir cerca de cuatro millones de casas con gente adentro para no llamarles hogar; la mayoría vive un drama humano por una razón u otra.

Carencias materiales, incertidumbres, falta de conciencia, mala educación y mala formación: no tenemos ciudadanos, tenemos víctimas de su ignorancia que ponen sus planes y metas, si es que tienen algunos, a depender de la suerte.

¿Sabe la gente de nuestros barrios, de nuestras comunidades, cuándo requiere ayuda de un psicólogo o un psiquiatra? ¿Cuántos psicólogos o psiquiatras tiene el Estado Dominicano ofreciendo servicios en estos lugares? La salud mental requeriría que hubiera profesionales de estos por una manejable cantidad de viviendas, para que, en vez del ciudadano ir a consulta, sean estos los que visiten permanentemente esas viviendas.

Hasta no tener una sociedad organizada y protegida, escenarios como el acontecido en San Francisco de Macorís lo veremos todos los días; son producto de la gran tragedia nacional que significa ser pobre en un país sin dolientes.

Mientras los pobres de este país viven sus tragedias sin saberlo, los políticos de nuestro sistema están discutiendo quién debe ser el candidato y quién está arriba, y después preguntan por qué cada vez más la población pierde la confianza en los políticos.

Comparte esto!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *