Los muchos que ganan poco y los pocos que ganan bien y distorsiones



 Por Cándido Mercedes.

“El infierno está vacío y todos los demonios están aquí”. (William Shakespeare)

Regocijado porque el empleo, hoy, se encuentra en el mejor sitial de su historia: 5,149,000 tanto en el mercado formal como informal, sin embargo, la taxonomía salarial, en lo que concierne a la administración privada como a la pública, el modelo económico está caracterizado por la configuración de sueldos y salarios muy precarios, dada la naturaleza de una productividad cimentada en la mano de obra intensiva, con poco valor agregado.

Ello hace que la competitividad no esté reflejada en una alta productividad basada en la innovación y la tecnología, sino el costo de la fuerza de trabajo y, en consecuencia, en la ausencia de empleos de calidad. En República Dominicana cerca de un 62-65% de los empleos no son de calidad, reflejándose en los bajos sueldos y/o salarios.

Tenemos 2,319,800 millones de empleos formales, de los cuales 759,000, para el mes de julio del 2025, eran empleados públicos. Hoy son 773,425. En el sector privado formal 470 personas tienen salarios que superan el millón de pesos. 81,000 ganan más de RD$100,000.00. El sector privado valoriza las remuneraciones totales, viabilizado bajo el esquema de Idalberto Chiavenato, que en su libro Gestión del Talento Humano, señala lo siguiente:

 Remuneración total:

  1. Remuneración básica, que constituye el sueldo o salario.
  2. Incentivos salariales, que significa bonos, participación en los beneficios
  3. Prestaciones, que es la expresión de: seguro de vida, seguro de salud y comida subsidiada, etc., a las prestaciones se le denomina remuneración indirecta.

Más adelante, el gurú de la administración del talento humano nos recrea como se desglosan las recompensas organizacionales:

  1. Financieras:
  1. Directas: salarios directo, premios y comisiones.
  2. Indirectos: descanso, días feriados, gratificaciones, horas extras y aguinaldo.
  3. No financiera: oportunidades de desarrollo, reconocimiento y autoestima, seguridad de empleo, calidad de vida en el trabajo, orgullo por la empresa y el trabajo, promociones, libertad y autonomía en el trabajo.

Desde el punto de vista sociológico, el salario significa el grado de jerarquía en la organización y en el marco estructural de una sociedad. El sueldo tipifica la dinámica de la movilidad social en una formación social determinada. El sueldo representa, en gran medida, “el indicador de su poder y prestigio”. En una sociedad de sueldos limitados, el espacio de la autoestima, como elemento desencadenante de la personalidad, juega un rol significativo.

En la Tesorería de la Seguridad Social se refleja un promedio cotizable de RD$34,000.00. Conviene destacar que, en el país hay más de 19 salarios mínimos, segregados por sectores y por tamaño: micro, pequeña, mediana y gran empresa, originándose en la economía 134 variables económicas o sector.

En el sector privado todo el proceso de valoración de sueldos, con sus descripciones y valoraciones, se realiza desde una visión técnica, coadyuvando a las asignaciones de los sueldos en función del grado de complejidad, responsabilidad, cantidad de trabajo, calidad del trabajo, preparación y capacitación, experiencia, etc. etc.

En el sector público existe una Ley de Sueldos que es la 105-13, que realmente debe ser llevada al Congreso para su disolución. Entre normas y aplicación de las leyes estamos muy lejos, es lo que denominamos anomia institucional, una inobservancia de las normas que aterra. La institucionalidad es el grado de aplicación de las normas establecidas.

Para junio de 2022 Participación Ciudadana publicó una investigación sobre los avances en el cumplimiento de la Ley General de Salarios del Estado Dominicano. Es una ley que los actores políticos nunca creyeron en ella, desde su misma génesis. Duró un año para su promulgación por el presidente en el 2012 al 2013. Los reglamentos que demandaban la referida Ley, 13 años después, no existen. Está basada en 7 principios rectores:

  1. Principio de equidad.
  2. Principio democrático.
  3. Principio de conectividad.
  4. Principio de consistencia.
  5. Principio de equilibrio.
  6. Principio de jerarquía salarial.
  7. Principio de equidad, complejidad y riesgo de funciones encomendadas.

De personas que ganan para el 2019 de RD$100,000.00 a RD$200,000.00, encontramos un 2.87%. De RD$200,000.00 a RD$300,000.00, un.27%. De RD$300,000.00 a RD$400,000.00, un 0.02%. El 96.99%, para ese entonces en la Administración Pública, según el SASP, ganaban menos de RD$100,000.00. Como nos dicen Stephen M. R. Covey y Rebecca Merrill en su libro La velocidad de la confianza “Cuando se incrementa la confianza, también se incrementa la velocidad y se reducen los costos”. Como nos ilustraba Naill Fitzerald “Puedes tener todos los datos y las cifras, todas las pruebas de apoyo, todo el respaldo que quieras, pero si no dispones de confianza, no llegas a ningún parte”.

Fuente: Participación Ciudadana

Massiel de Jesús el 25 de julio de 2025, a través del SASP del Ministerio de Administración Pública y con 131 instituciones, arribó a los datos siguientes:

  1. 9,285 empleados ganan más de RD$100,000.00. Esto es, un 1.9%.
  2. El 41.9% de los empleados en RD gana menos de RD$30,000.00
  3. 2,586 empleados, para un 0.5%, tienen un sueldo menor, inferior a RD$10, 000.00.
  4. 149,135 empleados públicos, esto es, 31.5%, conservan ingresos que oscilan entre RD$10,000.00 y $19,000.00.
  5. 46,646, esto es, 9.8%, percibió entre $20,000.00 y $29,000.00
  6. 49,738, vale decir, 10.5%, ganan entre RD$30,000.00 y $39,000.00.
  7. 29,476, que significa un 6.2%, reciben salarios que van de RD$40,000.00 a RD$49,000.00.
  8. De RD$50,000.00 a RD$90,000.00 tenemos un 39.4%, equivalente a 186,549.

Entre la Administración Pública Central y la Administración Descentralizada, hay en total, hoy, de 773,425 empleados. Para el mes de junio de 2025 había 759,000. 1,479 empleados reciben entre RD$500,000.00 y RD$700,000.00 y 750 están entre RD$700,000.00 y un RD$1,000,000.00. Los salarios más altos, en Dominicana, de la Administración Pública son:

  1. Gobernador del Banco Central: RD$1,904,940.00
  2. Vicegobernadora Banco Central: RD$1,777,065.00
  3. Superintendencia de Bancos: RD$1,145,184.00
  4. Presidente del Tribunal Constitucional: RD$835,442.00
  5. Superintendencia de Seguros: RD$800,000.00
  6. Juez Sustituto Tribunal Constitucional: RD$796,926.00
  7. Superintendencia de Valores: RD$770,000.00
  8. Superintendencia de Electricidad: RD$751,201.00
  9. Los Jueces del Tribunal Constitucional: RD$714,857.00
  10. Los directores de las EDES: van desde RD$660,000 a RD$828,000.
  11. Director de Aduanas: RD$630,919.00
  12. Intendente de Gerentes y Subgerentes: más de RD$600,000.
  13. Director General de Impuestos Internos: RD$598,722.00
  14. En la Superintendencia de Bancos hay 857 empleados con un sueldo promedio de RD$134,895. Hay 22 empleados que ganan más de RD$400,000.
  15. En el Banco Central hay 1,935 empleados, allí 74 empleados ganan por encima de RD$400,000.

Las grandes distorsiones y la necesidad de una transformación real del Estado dominicano, comenzando por una burocracia profesional, ética, transparente donde entiendan que a los puestos públicos se va a servir no a creer que uno se sacó la lotería, y que la consecución de un cargo significa vivir de él para toda la vida. Tenemos grandes desviaciones, veamos:

  1. Como es posible que el Presidente del Tribunal Constitucional gane 100% más que el Presidente de la Suprema Corte de Justicia que gana RD$423,000.00. Ello se explica porque el Tribunal Constitucional se indexaba el salario todos los años.
  2. De igual manera, cómo entender que los Jueces del Tribunal Constitucional ganen RD$714,857.00 y los Jueces de la Suprema RD$390,000.00, cuando los magistrados de la Suprema trabajan enormemente más. Hay alrededor de 7,000 empleados en todo el país. Más de 764 jueces y alrededor de 227 Tribunales. El Juez sustituto del Tribunal Constitucional gana RD$796,926.00, esto es 1.88 más que el Presidente de la Suprema, para un 53.07%. Un Juez del Tribunal Constitucional gana RD$300,000.00 pesos más que el Presidente de la Suprema. Hay más de 227 tribunales, un total de 7,000 empleados y 764 Jueces.
  3. Como entender que el Presidente de la Junta Central Electoral gane RD$375,000.00. Es el órgano más complejo, con más empleados, con más trabajos, diseminados en todo el país y fuera de la nación. Responsable de las elecciones, del registro civil, identidad (cédula, matrimonio, divorcio, nacimiento, defunción).
  4. Como internalizar a través del buen juicio, de la racionalidad, que el cargo de la Dirección de Compras y Contrataciones apenas gane RD$280,000.00, cuando el 30% del presupuesto del estado dominicano pasa por esa importante institución, que posibilita un Estado con más transparencia, con más eficiencia y con más impacto para el desarrollo del país.

Decía con mucha propiedad Confucio “Saber lo que es correcto y no hacerlo es la peor cobardía”. El Estado dominicano requiere de una transformación. En este siglo XXI, en su tercera década, urge de más valores, de mejores firmezas, para la construcción de una agenda transformadora que rompa la inercia y la invernación en que nos encontramos Para ello necesitamos políticas comprometidas y una sociedad civil que desestructure los muros del statu quo y de una agenda pretérita. Con una visión de futuro proactiva, no reactiva, como nos hemos caracterizado, debemos de empujar las nuevas agendas transformadoras. ¡En México ningún funcionario gana más que el Presidente de la Republica!

Un Presidente debería ganar alrededor de RD$1,000,000.00 a RD$1,200,000.00 y, como referencia hacia abajo, todos los demás funcionarios, tanto de la Administración Pública Central como la Descentralizada. Dave Ulrich estableció una vez “Los futuros dirigentes se preocuparán menos por explicar los resultados que obtendrán y más por presentar lo que han dicho que conseguirán”.

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25 thoughts on “Los muchos que ganan poco y los pocos que ganan bien y distorsiones”

  1. Al leer el siguiente análisis bajo la firma del Maestro Cándido Mercedes, advertimos que él nos presenta no solo un diagnóstico económico, además nos pone frente al espejo incómodo: de ver que el país crece en números, pero se encoge en dignidad.
    Sí, hay más empleos. Sí, las cifras sonríen. Pero esa sonrisa es de cartón. Porque cuando el 60% o más de esos empleos no permiten vivir con decoro, no estamos hablando de progreso… estamos hablando de sobrevivencia maquillada.
    Evidentemente en República Dominicana, el problema no es cuántos trabajan, sino cómo viven los que trabajan.
    La estructura salarial dominicana parece una pirámide maldita: ancha abajo, estrecha arriba, y con un abismo en el medio. Mientras una minoría respira aire acondicionado en cifras de seis y siete dígitos, la mayoría hace malabares con sueldos que no alcanzan ni para la mitad de la vida que exige este siglo.
    Y lo más delicado: no es la casualidad. Es el diseño al que llaman “Modelo Económico”.
    Un modelo económico sostenido en mano de obra barata que nunca va a producir riqueza equitativa. Y no lo hará pues, solo produce cifras, sí… pero no bienestar. Produce movimiento… pero no avance.
    Ahí entra el Estado, que debería ser árbitro… pero muchas veces juega para un solo equipo.
    La Ley 105-13, que debió ordenar la casa, duerme el sueño eterno de las leyes que nadie quiso cumplir. Y cuando la ley no se respeta, nace ese monstruo silencioso que ya conocemos: la anomia institucional. Es decir, cada quien hace lo que le da la gana… pero con sello oficial.
    Las distorsiones salariales en el sector público no solo son incoherentes, son peligrosas. Porque el salario no es solo dinero: es símbolo. Es mensaje. Es jerarquía moral del sistema.
    Cuando las funciones críticas del Estado ganan menos que cargos con menor carga operativa, el sistema deja de premiar el mérito… y empieza a premiar la posición.
    Y entonces pasa lo peor: todo se normaliza.
    Como diría Confucio, saber lo correcto y no hacerlo es cobardía. Pero aquí ya ni siquiera es cobardía… es costumbre.
    Ahora bien, tampoco se trata de destruir, sino de reconstruir con cabeza fría y corazón firme.
    El país necesita una reforma salarial real, no cosmética:
    • Que conecte salario con responsabilidad y resultados
    • Que reduzca la brecha obscena entre niveles
    • Que profesionalice el servicio público
    • Y que entienda que el cargo público no es premio… es misión
    Porque sin confianza —como bien señalan Stephen M. R. Covey y Rebecca Merrill— no hay sistema que funcione, ni economía que aguante.
    Y la confianza no se decreta… se construye con coherencia.

    Al final, la gran verdad es esta: un país no se mide por cuántos trabajan,
    sino por cuántos pueden vivir con dignidad de su trabajo.
    Lo demás… es estadística impresa en papel de hilo.

  2. Desde mi punto de vista, el artículo de Cándido Mercedes pone en evidencia una realidad preocupante sobre la situación salarial en la República Dominicana. Aunque el país ha logrado aumentar la cantidad de empleos, esto no necesariamente significa una mejora en la calidad de vida de los trabajadores, ya que la mayoría de esos empleos presentan salarios bajos y pocas oportunidades de crecimiento. Considero que este es uno de los principales problemas del mercado laboral dominicano, porque tener empleo no es suficiente si los ingresos no permiten cubrir las necesidades básicas ni mejorar la movilidad social. Además, la gran diferencia entre los salarios más altos y los más bajos refleja una desigualdad significativa que afecta la motivación, la productividad y la estabilidad social.

    También pienso que el artículo acierta al señalar las distorsiones salariales dentro del sector público, donde algunos funcionarios reciben salarios muy elevados mientras la mayoría de los empleados gana sueldos muy bajos. Esta situación genera inconformidad y debilita la confianza en las instituciones públicas, ya que no parece existir una estructura salarial justa basada en responsabilidades, carga de trabajo o complejidad de funciones. En mi opinión, es necesario que el Estado dominicano implemente reformas que promuevan mayor equidad, transparencia y profesionalización en el servicio público, de manera que los salarios estén mejor distribuidos y se incentive el desempeño eficiente. Solo así se podrá fortalecer la confianza ciudadana y contribuir al desarrollo económico y social del país.

  3. El artículo no solo describe una desigualdad salarial, sino que revela algo más incómodo: la existencia de una especie de “teatro económico” donde la mayoría sostiene una narrativa de progreso que en realidad no experimenta. No es solo que muchos ganen poco y pocos ganen mucho, es que el sistema necesita que esa mayoría crea que está “a punto” de cruzar al otro lado. Esa ilusión mantiene funcionando todo: el consumo, la disciplina laboral e incluso la tolerancia a condiciones injustas. En ese sentido, la distorsión no es únicamente económica, sino psicológica: se ha normalizado vivir al borde mientras se percibe como temporal, cuando en realidad es estructural. Esa idea conecta con fenómenos más amplios donde, aunque aumenten ingresos nominales, el poder adquisitivo real se erosiona silenciosamente por factores como la inflación.

    Lo más inquietante no es la desigualdad en sí (que siempre ha existido), sino la forma en que se vuelve invisible o incluso justificable. El artículo deja entrever que no se trata de mérito ni esfuerzo, sino de cómo está organizado el acceso al valor económico, algo que también explican teorías del mercado laboral donde los ingresos dependen más de la escasez y la demanda que de la justicia . Pero mi lectura va un poco más allá: creo que esta distorsión crea una fractura en la percepción del tiempo. Para los que ganan poco, el futuro es una promesa que nunca llega; para los que ganan mucho, el presente se vuelve una burbuja desconectada. No es solo una brecha de dinero, es una brecha de realidad: dos grupos viviendo en el mismo país, pero en líneas temporales distintas.

  4. Según lo leído en este artículo se puede analizar una realidad preocupante de la República Dominicana: ya que ha aumentado la cantidad de empleos, pero muchos de ellos ofrecen salarios bajos y pocas oportunidades de crecimiento. Se destaca que la mayoría de los trabajadores gana poco, mientras una minoría recibe ingresos muy altos, lo que refleja una fuerte desigualdad económica. Esto demuestra que no basta con crear empleos, sino que también es necesario garantizar trabajos dignos, bien remunerados y con mejores condiciones laborales.

    Además, se señalan las distorsiones salariales dentro del sector público, donde algunos funcionarios reciben sueldos muy elevados en comparación con otros puestos de gran responsabilidad. El Maestro Candido propone una transformación del Estado basada en la equidad, la transparencia y la profesionalización de la administración pública. En mi opinión yo considero que este planteamiento es correcto, ya que una distribución más justa de los salarios fortalecería la confianza ciudadana y permitiría un uso más eficiente de los recursos públicos.
    Gracias!

  5. Desde mi punto de vista el artículo presenta una reflexión muy pertinente sobre las desigualdades salariales en la República Dominicana, destacando cómo, a pesar del crecimiento del empleo, persisten grandes distorsiones en la distribución de los ingresos. Resulta especialmente valioso el enfoque sociológico al vincular el salario con el prestigio, la movilidad social y la calidad de vida, lo que permite entender que el problema no es solo económico, sino también estructural e institucional.

    Asimismo, este artículo evidencia la necesidad de fortalecer la institucionalidad y promover una mayor equidad en el sector público, señalando con datos concretos las inconsistencias existentes. En conjunto, el análisis invita a repensar el modelo económico y a impulsar reformas que prioricen empleos de calidad, mayor productividad y una distribución más justa de los ingresos.

  6. El artículo de Cándido Mercedes pone sobre la mesa una realidad que muchos percibimos a diario, pero que resulta impactante cuando se analiza a través de los datos: la profunda desigualdad salarial y la falta de empleos de calidad en nuestro país. Es preocupante ver cómo, a pesar de que las cifras de empleo total parecen positivas, la gran mayoría de los trabajadores dominicanos se encuentran atrapados en sueldos que apenas cubren lo básico, mientras un grupo minúsculo percibe remuneraciones que parecen de otro mundo. Esta brecha no solo es un problema económico, sino que también afecta la autoestima social y frena cualquier intento real de movilidad, manteniendo un modelo que prioriza la mano de obra barata por encima de la innovación.

    Por otro lado, el análisis sobre la «anomia institucional» en el sector público es muy acertado, ya que evidencia una falta de coherencia y equidad en la administración del Estado. Resulta difícil de asimilar que existan disparidades tan absurdas entre instituciones, donde algunos funcionarios ganan sumas excesivas en comparación con otros que tienen responsabilidades igual de críticas, como ocurre con las altas cortes. Si realmente aspiramos a un desarrollo sostenible, es urgente que se rompa con esa cultura de ver los cargos públicos como premios de lotería y se empiece a construir una escala salarial basada en la transparencia y el mérito, dejando de lado los privilegios políticos que tanto daño le hacen a la institucionalidad.

  7. El crecimiento del empleo en la República Dominicana refleja un avance importante en términos cuantitativos; sin embargo, la calidad de estos puestos continúa siendo un desafío significativo. Aunque actualmente existe un alto número de personas ocupadas, gran parte de estos empleos presentan salarios bajos y condiciones laborales limitadas, lo que reduce las oportunidades de desarrollo y movilidad social. Esta realidad se ve influenciada por un modelo económico basado principalmente en mano de obra intensiva, con poca innovación y bajo valor agregado, lo que impacta directamente en la competitividad y en la creación de empleos dignos y bien remunerados.

    Asimismo, el artículo evidencia una marcada desigualdad salarial, especialmente dentro del sector público, donde algunos funcionarios reciben remuneraciones muy elevadas mientras la mayoría percibe ingresos modestos. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la institucionalidad, aplicar con mayor rigor las leyes salariales y promover la equidad en la administración pública. La transformación del Estado dominicano, basada en la transparencia, la ética y la profesionalización, se presenta como una prioridad para lograr una mejor distribución de los ingresos y avanzar hacia un desarrollo económico y social más justo y sostenible.

  8. Al analizar la situación del empleo en la República Dominicana, considero que, aunque ha aumentado la cantidad de personas que trabajan, todavía existe una gran preocupación por la calidad de esos empleos. Muchos trabajadores reciben salarios bajos que no les permiten cubrir sus necesidades ni mejorar su calidad de vida. Entiendo que esto se debe, en gran parte, a que la economía aún depende mucho de trabajos con poca innovación y bajo valor agregado, lo que limita el crecimiento económico y las oportunidades de desarrollo para la mayoría de la población.

    También me llama la atención la desigualdad salarial que existe, especialmente en el sector público, donde algunos funcionarios ganan sueldos muy altos mientras la mayoría recibe ingresos bastante bajos. Desde mi punto de vista, esto demuestra la necesidad de aplicar mejor las leyes, fortalecer las instituciones y promover una mayor equidad salarial. Creo que el país necesita una transformación que priorice la transparencia, la ética y la justicia, para que se creen empleos más dignos y se logre un desarrollo más justo para todos.

  9. El artículo “Los muchos que ganan poco y los pocos que ganan bien y distorsiones” expone una fuerte contradicción en la estructura laboral dominicana: aunque el empleo ha alcanzado cifras históricas, la calidad de esos empleos sigue siendo baja para la mayoría. Se evidencia una economía sostenida en mano de obra intensiva y bajos niveles de innovación, lo que genera salarios precarios y limita la movilidad social. La gran mayoría de los trabajadores gana poco, mientras una minoría concentra ingresos significativamente altos, reflejando una desigualdad marcada. Desde una perspectiva sociológica, el salario no solo representa ingresos, sino también estatus, poder y autoestima, lo que agrava el impacto social de esta distribución desigual.

    Por otro lado, en el texto critica las distorsiones salariales dentro del sector público, donde no existe coherencia entre responsabilidades y remuneración, debido en gran parte a fallas institucionales y falta de aplicación de las leyes. Se señala una “anomia institucional” que debilita la confianza en el sistema y perpetúa inequidades. El autor propone una transformación del Estado basada en transparencia, equidad y profesionalización, sugiriendo incluso la necesidad de reestructurar la escala salarial para hacerla más justa y funcional. En definitiva, el artículo plantea que el problema no es solo económico, sino también ético e institucional, requiriendo cambios profundos para lograr un desarrollo más equilibrado.

    1. El artículo “Los muchos que ganan poco y los pocos que ganan bien y distorsiones” expone una fuerte contradicción en la estructura laboral dominicana: aunque el empleo ha alcanzado cifras históricas, la calidad de esos empleos sigue siendo baja para la mayoría. Se evidencia una economía sostenida en mano de obra intensiva y bajos niveles de innovación, lo que genera salarios precarios y limita la movilidad social. La gran mayoría de los trabajadores gana poco, mientras una minoría concentra ingresos significativamente altos, reflejando una desigualdad marcada. Desde una perspectiva sociológica, el salario no solo representa ingresos, sino también estatus, poder y autoestima, lo que agrava el impacto social de esta distribución desigual.

      Por otro lado, en el texto critica las distorsiones salariales dentro del sector público, donde no existe coherencia entre responsabilidades y remuneración, debido en gran parte a fallas institucionales y falta de aplicación de las leyes. Se señala una “anomia institucional” que debilita la confianza en el sistema y perpetúa inequidades. El autor propone una transformación del Estado basada en transparencia, equidad y profesionalización, sugiriendo incluso la necesidad de reestructurar la escala salarial para hacerla más justa y funcional. En definitiva, el artículo plantea que el problema no es solo económico, sino también ético e institucional, requiriendo cambios profundos para lograr un desarrollo más equilibrado.

  10. Al leer esta información, entiendo que en la República Dominicana ha aumentado la cantidad de empleos, lo cual puede parecer algo positivo a simple vista. Sin embargo, la realidad es que muchos de esos trabajos no son de calidad, ya que tienen salarios bajos y pocas oportunidades de crecimiento. La mayoría de las personas gana menos de RD$30,000, y solo una pequeña parte recibe salarios altos. Esto demuestra que, aunque más personas están trabajando, no necesariamente están mejorando su calidad de vida. Además, el modelo económico del país sigue dependiendo de la mano de obra intensiva y no tanto de la innovación o la tecnología, lo que hace que la productividad sea baja y que los sueldos no aumenten significativamente.

    También considero que existe una gran desigualdad salarial, especialmente en el sector público, donde algunos funcionarios ganan salarios muy altos mientras la mayoría recibe ingresos bajos. Esto me hace pensar que aún falta más equidad y mejor organización en la distribución de los salarios. Además, la falta de aplicación de leyes salariales y la poca institucionalidad afectan la confianza de la población. Pienso que el país necesita una transformación enfocada en la transparencia, la ética y la profesionalización del empleo público, para que los puestos sean ocupados por personas capacitadas y comprometidas con el desarrollo del país. De esta manera, se podrían crear empleos más dignos, mejorar los salarios y lograr un crecimiento económico más justo para todos.

  11. Mariana Paulino Santos
    Matrícula: 100788935

    El maestro de Sociología; Candido Mercedes desarrolla el tema sobre la desigualdad de los sueldos de empleados. En la República Dominicana existe una fuerte desigualdad salarial, donde los “los muchos ganan poco y los pocos ganan bien” esto nos explica como algunas personas de buen estatus ganan más que aquellos que trabajan con motivación. Que cerca de un 65% de los empleos no son de calidad reflejando el bajo sueldo a aquellos que no lo merecen. Y na cantidad de empleados gana más de un millón de pesos representando que las personas de bien estatus son las que tienen las
    Posibilidades de adquirir tal salario.

    Se destacan distorsiones donde existen diferencias salariales poco justificadas, señalando lo anterior, que por no tener estatus no tiene derecho a recibir un buen salario. Candido mercedes señala que el país necesita una transformación institucional profunda, donde haya equidad, que aquel empleado que merece su salario debe tenerlo más no dejarse llevar por su estatus.

  12. Mariana Paulino Santos
    Matrícula: 100788935

    El maestro de Sociología; Candido Mercedes desarrolla el tema sobre la desigualdad de los sueldos de empleados. En la República Dominicana existe una fuerte desigualdad salarial, donde los “los muchos ganan poco y los pocos ganan bien” esto nos explica como algunas personas de buen estatus ganan más que aquellos que trabajan con motivación. Que cerca de un 65% de los empleos no son de calidad reflejando el bajo sueldo a aquellos que no lo merecen. Y na cantidad de empleados gana más de un millón de pesos representando que las personas de bien estatus son las que tienen las
    Posibilidades de adquirir tal salario.

    Se destacan distorsiones donde existen diferencias salariales poco justificadas, señalando lo anterior, que por no tener estatus no tiene derecho a recibir un buen salario. Candido mercedes señala que el país necesita una transformación institucional profunda, donde haya equidad, que aquel empleado que merece su salario debe tenerlo más no dejarse llevar por su estatus.

  13. Vianni Marte Pascual
    100672918

    Su postura es profundamente esperanzadora porque no se limita a señalar el problema, sino que propone una ruta clara: la transición de una economía de «mano de obra barata» a una basada en la innovación y el valor agregado. Al exponer las distorsiones salariales con tanta precisión, el Maestro no busca el conflicto, sino la justicia; defiende la idea de que un contador, un juez o un técnico debe ser remunerado en función de su complejidad y riesgo, y no por su cercanía al poder. Es una defensa apasionada de la meritocracia como el único camino real para fortalecer nuestras instituciones.

    Lo más valioso de su intervención es que actúa como un despertar para la conciencia ciudadana. Su opinión nos recuerda que la institucionalidad no es un concepto abstracto, sino la voluntad de cumplir las reglas que nosotros mismos nos hemos dado, como la Ley de Salarios. Al proponer que el sueldo del Presidente sea el tope máximo, el Maestro aboga por un orden racional y equilibrado que devuelva el prestigio al servicio público. Para quienes somos sus alumnos, este artículo es una invitación a no ser simples espectadores de las estadísticas, sino agentes de cambio que busquen, desde nuestra práctica profesional, que la eficiencia y la ética vayan de la mano con una vida digna para todos los trabajadores.

  14. Es impresionante como la realidad social dominicana en el ámbito económico, llega a tener dos narrativas muy distintas una de la otra. En una nos plasma como el crecimiento económico está cambiando al país, volviendo a sus habitantes más rico y provocando una movilidad social significativa basándose en indicadores generales como el PIB per cápita, IPC, y la tasa de desempleo. Mostrando algo que no necesariamente define la realidad social dominicana y sus supuestos grandes avances.

    La verdad destra de esa supuesta realidad, esconde lo tratado en el artículo un sistema laboral con tres grandes actores el sector público, el sector privado y el empleo informal. Siendo estos lo que realmente nos dan una perspectiva del desarrollo económico dominicano. En estos podemos ver como uno es un flagelo (sector laboral informal), el otro una agencia de colocación (sector laboral público) y no menos importante la esperanza improductiva (sector laboral privado). Estos tres reflejan lo que realmente está pasando con esa narrativa de crecimiento económico y movilidad social. Nos demuestra como la informalidad esta plagada de malas remuneración, baja productividad y falta de beneficios sociales. El sector publico lleno de leyes y reglamento que son vulnerable, dejan siempre de lado la meritocracia y centrando en el clientelismo político. El sector privado y su falta de innovación, falta de empleo de alto valor añadido.

    Ahora bien esto no es una sentencia, son los indicadores de en donde se debe mejorar para lograr ese avance social económico que se persigue, una reforma profunda y bien estructurada podría ser parte importante de la solución.

  15. Desde mi punto de vista, el artículo de Cándido Mercedes, pone en evidencia la preocupante situación salarial en la República Dominicana, aunque en el país a disminuido el desempleo, esto no necesariamente significa una mejora en la calidad de vida, de los trabajadores, ya que las mayorías de esos empleos presentan salarios bajos y pocas oportunidades de crecimiento, yo considero que este es el principal problema del mercado laboral dominicano.

  16. El artículo presenta una reflexión pertinente sobre las distorsiones salariales en la administración pública dominicana, poniendo de relieve una problemática estructural que trasciende lo meramente económico y se inserta en el ámbito de la equidad y la legitimidad institucional. En este sentido, coincido con el autor en la necesidad de revisar el salario del presidente de la República como punto de referencia dentro de la escala salarial del Estado. Una revalorización de esta posición, en tanto cúspide de la jerarquía político-administrativa, podría contribuir a establecer un marco más coherente y racional en la estructura de remuneraciones del sector público.

    No obstante, discrepo con la posible eliminación de la ley que regula los salarios en la administración pública. Considero que dicha normativa, lejos de ser suprimida, debe ser fortalecida y perfeccionada, de modo que garantice criterios de transparencia, proporcionalidad y justicia distributiva. La ausencia de un marco regulador podría abrir la puerta a mayores arbitrariedades y profundizar las desigualdades existentes.

    En esa misma línea, entiendo que resulta fundamental establecer límites claros a la disparidad salarial. En particular, estimo que el salario más alto dentro de la administración pública —que idealmente debería corresponder al presidente— no debería exceder en más de un múltiplo razonable (por ejemplo, diez veces) el salario mínimo más bajo. Este tipo de mecanismo contribuiría a contener la brecha salarial, promoviendo una mayor cohesión social y una percepción más justa del Estado como empleador.

    En síntesis, el debate planteado por el autor es oportuno y necesario. Sin embargo, cualquier reforma en materia salarial debe orientarse no solo a corregir distorsiones jerárquicas, sino también a fortalecer principios de equidad y responsabilidad pública.

  17. El este artículo del maestro presenta una radiografía crítica del mercado laboral dominicano, destacando una paradoja evidente: el crecimiento del empleo no se traduce en calidad de vida ni en bienestar económico. A pesar de cifras históricas de ocupación, la mayoría de los trabajadores se encuentra atrapada en salarios bajos, lo que refleja un modelo productivo basado más en mano de obra intensiva que en innovación y valor agregado. Esta realidad limita la competitividad del país y evidencia profundas desigualdades, donde solo una minoría accede a ingresos altos mientras la mayoría percibe remuneraciones insuficientes. Además, el autor enfatiza cómo el salario no solo tiene un valor económico, sino también social, ya que influye en la autoestima, el prestigio y la movilidad social de las personas.

    Por otro lado, el texto denuncia importantes distorsiones dentro del sector público, donde existen grandes desigualdades salariales entre funcionarios que no siempre se justifican por la carga de trabajo o la responsabilidad de sus funciones. La falta de aplicación efectiva de la Ley de Sueldos y la debilidad institucional reflejan una problemática estructural que afecta la equidad y la transparencia del Estado. En ese sentido, el autor plantea la necesidad urgente de una reforma profunda que promueva una burocracia profesional, ética y orientada al servicio público. En conjunto, el artículo invita a reflexionar sobre la urgencia de transformar el modelo económico y fortalecer las instituciones, como base para construir una sociedad más justa, eficiente y con mayores oportunidades para todos.

  18. El artículo de Cándido Mercedes expone una realidad preocupante sobre la distribución desigual de los ingresos, la cual impacta de manera directa a las nuevas generaciones. En este contexto, se evidencia cómo el poder adquisitivo de los jóvenes ha venido disminuyendo debido a múltiples factores económicos acumulados en los últimos años, como el aumento del costo de vida, la precarización del empleo y las limitadas oportunidades de crecimiento. Esta situación dificulta cada vez más que los jóvenes puedan escalar en el estrato social, ya que, aun con preparación académica, enfrentan barreras estructurales que reducen sus posibilidades de mejorar sus condiciones económicas en comparación con generaciones anteriores.
    A partir de esta perspectiva, el artículo permite reflexionar sobre un escenario donde el progreso social se vuelve más lento y desigual, afectando principalmente a quienes intentan insertarse en el mercado laboral en la actualidad. Las distorsiones del sistema económico no solo concentran la riqueza, sino que también limitan la movilidad social, generando un entorno donde el esfuerzo individual no siempre se traduce en mejores ingresos o estabilidad. En consecuencia, resulta fundamental replantear las políticas económicas y sociales para garantizar mayores oportunidades a la juventud, promoviendo un sistema más equitativo que permita recuperar la capacidad de crecimiento y desarrollo de las nuevas generaciones.
    Hassan Rosario
    100655377

  19. Ashley De La Cruz, 100649805
    El artículo pone en evidencia una
    realidad preocupante: la fuerte desigualdad salarial dentro del sector público dominicano. Resulta impactante ver cómo una gran mayoría de empleados gana menos de RD$30,000, mientras una minoría muy reducida concentra salarios extremadamente altos . Esta diferencia no solo refleja un problema económico, sino también una distorsión estructural que afecta la percepción de justicia y equidad en el Estado.

    Más que cifras, lo que se evidencia es una falta de coherencia en la asignación de salarios, donde no siempre se corresponde el nivel de responsabilidad, carga de trabajo o impacto social con la remuneración. Esto genera desmotivación en los empleados de menores ingresos y debilita la confianza en las instituciones públicas.

    Sin embargo, también es importante entender que la desigualdad salarial no surge únicamente por decisiones arbitrarias, sino que puede estar influenciada por factores como la especialización, la escasez de ciertas competencias o estructuras históricas del sistema . Aun así, esto no justifica las brechas tan amplias que muestra el artículo.

    En definitiva, el texto invita a reflexionar sobre la necesidad urgente de una reforma salarial más justa, transparente y basada en criterios objetivos. Un Estado equilibrado no solo mejora la eficiencia institucional, sino que también fortalece la confianza de la ciudadanía.

  20. Nombre: Laycha Maria Contreras de la cruz
    Matrícula: 100777239

    Sinceramente, leer este artículo me dejó con un sabor agridulce porque pone en palabras una frustración que muchos jóvenes sentimos al pensar en nuestro futuro profesional. Es frustrante ver cómo la estructura actual del mercado laboral parece premiar a un grupo minúsculo mientras la gran mayoría se «faja» trabajando por sueldos que apenas cubren lo básico. Me pone a pensar que no se trata solo de «echarle ganas» o de tener un título, sino de un sistema que tiene distorsiones tan profundas que terminan normalizando la precariedad. Es como si el esfuerzo real y la recompensa económica hablaran idiomas totalmente distintos, y eso desmotiva a cualquiera que esté intentando construir una carrera desde cero.
    Lo que más me impactó es cómo estas desigualdades no son solo números, sino que afectan directamente nuestra salud mental y nuestras aspiraciones. Como universitaria, me preocupa que estemos saliendo a un mundo donde «ganar bien» sea la excepción y no la regla basada en el mérito. Creo que ya es hora de que dejemos de ver estas brechas como algo inevitable y empecemos a exigir un equilibrio real, porque una economía donde pocos tienen mucho y muchos tienen casi nada, simplemente no es sostenible a largo plazo. No podemos hablar de progreso si el crecimiento se queda estancado en la cima mientras la base de la pirámide sigue luchando por sobrevivir.

  21. Leyendo el presente artículo comprendo lo siguiente: En este país somos muchos los que enfrentamos el día a día trabajando, es cierto que el país está pasando por un proceso de transformación en muchos aspectos, pero necesitamos cambiar de manera eficiente la economía de nosotros los trabajadores formales e informarles, ya que todo ha aumentado de manera drástica y lo que se gana en el trabajo no está alcanzando para cubrir los gastos de la canasta básica, salud, educación y otros gastos.
    Es muy lamentable y llena de impotencia ver a personas que por situaciones de la vida trabajan informalmente, no trabajan y están en las calles en situaciones precarias, mientras que en Instituciones Gubernamentales
    Publicas y Privadas existe una alta jerarquía en los sueldos y beneficios, que están muy fuera del alcance de una persona que trabaja en fuera de estas, los funcionarios tienen una nómina muy alta, no es que no puedan tenerla pero los trabajadores que movemos la economía nacional no contamos con una buena devolución de beneficios para lo que trabajamos.

  22. “Los muchos que ganan poco y los pocos que ganan bien y distorsiones”

    Yessica M. Castro D.
    100142449

    Dentro del Artículo dan a relucir una de las problemáticas la cual enfrenta lastimosamente la República Dominicana, donde los funcionarios y puestos de la oligarquía gozan de una remuneración excesiva, además de los incentivos y viaticos que perciben, mientras que la clase obrera recibe las migajas salariales con la cual le alcanza a penas para subsistir y vivir el día a día.

    De igual forma cabe resaltar que las escala salarial para el tope de los salarios cotizables para el pago del ISR no ha variado desde el 2019 siendo el tope salarial RD$34,700.00, lo que quiere decir que esas personas de bajos recursos, además de los bajos ingresos percibidos está sujeto al pago del ISR.

  23. Yo entiendo que un Presidente debería ganar entre RD$1,000,000 y RD$1,200,000, y que a partir de ahí se establezca una escala hacia abajo para los demás funcionarios. Pero si lo pienso desde la visión de Friedrich Nietzsche, no se trata simplemente de números o de justicia salarial.
    Para mí, ese salario representa más que dinero: es un símbolo del nivel de responsabilidad y del tipo de liderazgo que se espera. Ahora bien, también tengo claro que un sueldo alto no convierte a nadie en un gran líder. Como diría Nietzsche, la verdadera grandeza no está en lo que se recibe, sino en lo que se es capaz de crear y transformar.
    Yo creo que un Presidente que gane esa cantidad debería demostrar con hechos que está a la altura, no solo ocupando el cargo, sino cumpliendo lo que promete y dejando un impacto real en la sociedad. Ahí es donde también conecto con la idea de Dave Ulrich: no se trata tanto de decir lo que se va a hacer, sino de cumplirlo.
    Al final, lo veo así: pagar bien a un líder es una forma de exigir excelencia, pero esa excelencia no se compra. Se demuestra con carácter, con visión y con resultados. Porque si no hay eso, el salario se queda siendo solo un número grande… sin verdadero valor.

  24. El texto expone que en República Dominicana existe una gran dispersión salarial, con un promedio cotizable de apenas RD$34,000 en la Tesorería de la Seguridad Social y más de 19 salarios mínimos diferenciados por sectores y tamaños de empresa. Mientras en el sector privado los sueldos se determinan con criterios técnicos (complejidad, responsabilidad, experiencia), en el sector público predomina una débil aplicación de normas.
    Se critica la Ley 105-13 de Sueldos por su falta de implementación real, evidenciando una “anomia institucional”, donde las leyes existen pero no se cumplen. A pesar de basarse en principios como equidad, equilibrio y jerarquía salarial, muchos de sus reglamentos aún no han sido desarrollados, lo que limita su efectividad.
    Además, los datos muestran una fuerte desigualdad salarial en la administración pública, donde casi el 97% gana menos de RD$100,000. Finalmente, se resalta que la confianza institucional es clave para mejorar la eficiencia del sistema, apoyándose en ideas de Stephen M. R. Covey y Rebecca Merrill, quienes sostienen que mayor confianza reduce costos y aumenta la efectividad.Matricula:100771666 Estudiante: Erick Reyes

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