La defensa de Antonio y Maribel Espaillat planteó ante el juez del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, Raymundo Mejía, que es jurídicamente improcedente acusar a sus representados de dolo eventual, alegando que dicha imputación carece de base legal.
Miguel Valerio y Ramón Emilio Núñez, solicitaron al tribunal el rechazo total de los cargos bajo esta premisa.
Sostienen que el derecho penal debe juzgar basándose en la capacidad de previsión de un «hombre promedio» y no bajo estándares técnicos excepcionales que son ajenos a sus clientes.
Los juristas fundamentan su tesis en lo que denominan el «Filtro Cognitivo», argumentando que existe una diferencia insalvable entre el conocimiento de un experto estructural y la percepción de un ciudadano común.
Explicaron que, mientras un ingeniero podría haber previsto un «colapso inminente» por fallas de flexión, para sus representados —empresarios dedicados al entretenimiento y no a la ingeniería— los signos visibles, como goteras o caída de plafones, eran interpretados simplemente como problemas domésticos o de mantenimiento.
«No se puede equiparar la ignorancia técnica con una representación mental dolosa de un desplome letal», argumentó la defensa, señalando que los acusadores pretenden exigir a los Espaillat una «omnisciencia» que no corresponde a su perfil profesional.
Asimismo, la defensa destacó que Maribel Espaillat no solo se encontraba en las instalaciones al momento del siniestro, sino que quedó atrapada bajo los escombros. Fue rescatada junto a su esposo, Héctor Beras Pichardo, quien debido a las lesiones sufridas debió ser intervenido quirúrgicamente en dos ocasiones.
Para los juristas, este hecho constituye la «prueba definitiva» de que no hubo aceptación del riesgo, elemento clave para que se configure el dolo eventual.
Señalaron que la tesis de los acusadores es ilógica, pues actuar con el fin de lucrarse es incompatible con someter a la propia familia y a uno mismo a un riesgo mortal consciente.
Según la defensa, la presencia de los propietarios en la zona del colapso anula cualquier intención o aceptación de un desenlace trágico.
