Este lunes alrededor de las 10:00 de la mañana, en la casa Reinaldo Pared Pérez, miembros del Partido de la Liberación Dominicana realizaron una rueda de prensa donde resaltaban que luego de dos meses de iniciada la crisis provocada por los conflictos en el oriente medio, el Gobierno dominicano no ha presentado un plan serio que permita al país enfrentar de manera correcta los efectos negativos que dicha crisis ha provocado y continuará provocando a la economía nacional.
Además, a partir de los reclamos de diversos sectores políticos y sociales para que presente un plan de austeridad gubernamental, exigieron que es ahora de manera tardía, que presenta unos lineamientos muy generales y vagos que no resolverán el problema, sino que, frente a la actual coyuntura internacional, pretende instalar en la opinión pública un falso dilema: que la solución se reduce a recortar el financiamiento a los partidos políticos.
Asimismo, dieron a conocer que el gobierno admite necesitar entre 40,000 y 50,000 millones de pesos para enfrentar la crisis. Y la única medida que presenta con mayor énfasis mediático y con números reales es la que consiste en recortarles nuevamente el financiamiento público legal a los partidos políticos. Las demás medidas propuestas son un rosario de enunciados generales, algunos con forma poética y con matices de redacción de inteligencia artificial.
Por otro lado, enfocaron que ese planteamiento no es serio. Y sobre todo, no resuelve el problema. Nadie está en contra de la austeridad. Todo lo contrario. La austeridad, cuando es real, es una obligación en la gestión pública. Pero no puede ser un discurso; tiene que ser una práctica coherente, verificable y sostenida en el tiempo.
Finalmente exhortaron que el Gobierno ha tenido múltiples oportunidades para demostrar esa coherencia. Ha dictado decretos de austeridad que no ha cumplido. Y en la práctica, el gasto público no se ha reducido. Por el contrario, lo que ven es un gasto que se mantiene elevado y mal orientado.
En ese contexto, proponen recortar un 50% adicional al financiamiento a los partidos políticos no es una política de austeridad. Es una medida superficial, que no impacta el problema fiscal, y que desvía la atención del dispendio real de los recursos públicos, toda vez que dicho monto representa mucho menos del 2% del presupuesto que dice necesitar.
