El deporte como un fenómeno social y su impacto en la economía como industria

Por Cándido Mercedes

“El deporte puede crear esperanza donde antes solo había desesperación. El deporte se ríe de todos los tipos de discriminación”. (Nelson Mandela).

El deporte es la actividad humana de mayor espectacularidad, es donde confluyen más seres humanos. El deporte, tanto a nivel lúdico como competitivo, constituye uno de los mayores ingredientes de la disciplina. Desde la perspectiva competitiva es el signo mayor de esfuerzo, abnegación, preparación y equilibrio. Mente y cuerpo obrando en una misma dirección para cimentar la verdadera naturaleza humana: desarrollo individual y colectivo como potencia de una sociedad.

El deporte es una intensa actividad física donde, en gran medida, convergen las actitudes y aptitudes que coadyuvan, merced a la disciplina, al logro de una mayor escalera en el plano de la salud. Por eso el deporte es tan antiguo como el ser humano mismo. Su génesis devino como una consecuencia de la naturaleza al enfrentar los obstáculos, adversidades y luchas. Nada ayuda como el deporte a la cimentación entre lo físico y lo psicológico. Es tan potente para el ser humano que ayuda incluso, a mitigar y neutralizar enfermedades.

El deporte como esfera competitiva coadyuva a un espacio mayor de las relaciones sociales. Conduce al ser humano a la comprensión del trabajo en equipo, a generar mayor confianza entre los actores involucrados. Es la expresión de la sinergia. Nos ayuda, de manera fáctica, a comprender la diversidad y a forjar la tolerancia como un estilo de vida. Miles compiten y solo habrá un ganador. Por ello, el deporte nos forja en la dinámica humana, pues las reglas, las normas y sus internalizaciones nos permiten ser más personas. El deporte, lúdico o competitivo, exige entrenamiento, forjarse en la disciplina, en la integridad, en el respeto a las reglas establecidas, en fin, en una ética de trabajo.

El deporte sintetiza aquella frase: mente, espíritu y cuerpo. Es la armonía plena entre lo corporal y lo espiritual. El cuerpo habla. El caminar agotado habla. El cansancio permanente habla. Pues sintetiza que la armonía, el equilibrio, está desbalanceado, porque el cuerpo no responde. El deporte lúdico no tiene límites de edad, al contrario, mientras más se ejerce en el tramo de la longevidad, más vital se hace para el ser humano. Es tan sencillo y prodigioso que se practica con el cuerpo humano mismo, con sus articulaciones: brazos y piernas, y la entera disposición.

En el deporte competitivo el promedio de edad se encuentra entre 26 y 28 años. Los deportes de alta competición (carreras, futbol, baloncesto) la retirada se encuentra entre los 37 y los 42 años. Los deportes competitivos limitan la vida holística de las mujeres, pues deben privarse de tener hijos por un tiempo hasta que cuasi se retiran. Verbigracia: Las que corren, saltan, nadan, juegan voleibol, las que están en el aérea de boxeo, de karate, etc. etc.

La sociología del deporte estudia todo lo que atañe al deporte como fenómeno social, esto es, explica la compleja red de relaciones que se articulan alrededor del deporte, de cómo se reproducen las estructuras sociales y económicas en las diferentes manifestaciones del deporte. Diferenciación con la vida económica social, institucional, de un país determinado. La sociología del deporte analiza cómo el marco institucional fortalece o agrieta las posibilidades del deporte, su desarrollo. De cómo el presupuesto asignado al deporte determina el grado de compromiso, mayormente con la juventud y la poca visión de desarrollo integral que tienen los gobernantes con un país, así como el significado de la seguridad. La sociología del deporte decanta que allí donde hay deporte, sobre todo competitivo, se da la afluencia del mayor número de personas. Nada convoca tanto a la gente como el deporte.

El deporte, como fenómeno social, pone a pensar a los sociólogos, pues este, sin derribar barreras de equidad, de desigualdad, de discriminación, desfoga el alma humana y nos hace parecer a todos iguales.

Por ello, a la luz de la sociología del deporte se analiza como fenómeno social todo lo implicado e integrado en que se manifiesta este, en tanto espectáculo: El comportamiento colectivo abre las ventanas del conglomerado, multitud, publico. No hay actividad humana donde concurran tantos seres humanos. Alrededor de 47 países compitieron en el Mundial de Futbol, se utilizaron US$15,000 millones de dólares y más de 3,000 millones de espectadores. La industria deportiva, en los grandes eventos, involucra a la industria musical y otros espectáculos artísticos.

Hoy en día podemos hablar de alrededor 250 disciplinas deportivas que de manera competitiva tienen regulaciones. El deporte a nivel mundial genera US$417,000 millones de dólares. Es quizás una de las esferas más grande de dinero, situada en el cuarto o quinto lugar como impacto en la economía mundial. ¿Cuáles son los 10 deportes que más se practican en el mundo?

1) Natación.
2) Fútbol.
3) Voleibol.
4) Baloncesto.
5) Tenis.
6) Bádminton.
7) Béisbol.
8) Balonmano.
9) Hockey.
10) Rugby.

Desde la sociología del deporte se analiza: cultura; identidad; marca; movilidad social; expectativa de vida, desarrollo personal y emocional; y economía, empleo e inversión.

En Dominicana, por ejemplo, hay 30 franquicias que representan a los equipos de Grandes Ligas. Tienen como una especie de incubadoras donde reclutan y seleccionan adolescentes. Generalmente son de clase media, vulnerable y pobre. ¡Realmente les cambian la vida, aunque muchos no logren ser firmados!

Allí los organizan, los disciplinan, tienen un régimen con reglas y pautas de acciones y decisiones. 80 millones de dólares anuales invierten esas organizaciones extranjeras y cientos y cientos de empleos y de inversiones en los estudios y en alimentación. El béisbol es el de mayor calada en República Dominicana, más que tenemos en Grandes Ligas 93 profesionales con un salario promedio anual entre 3.3 y 4.8 millones de dólares, cientos y cientos de dominicanos en Doble A y en Triple A, y alrededor de 110 peloteros en ligas de béisbol fuera de los Estados Unidos.

Actualmente el baloncesto, que era una interacción social y comunitaria, ya está en la escala profesional y cada torneo mueve entre RD$150 millones de pesos y RD$200 millones de pesos. El fútbol, desconocido hasta hace 10 años, donde solo se practicaba en los colegios privados, ya hoy es una realidad. Tres equipos tenemos en el presente: Cibao FC, O&M y Atléticos Vega Real. El ritmo de los juegos, los intercambios, bordean la suma de US$20 millones de dólares.

Se encuentra en su fase de crecimiento. El golf, representa más de 400 millones de dólares, propiciado por el turismo de alto consumo.

Decía el gran líder Nelson Mandela “El poder del deporte es una herramienta de transformación y de reconciliación”. Es tan poderoso el deporte que en materia política, psicológica y sociológica tiene un impacto inconmensurable. Nos hace “olvidar” la realidad, posponemos luchas ante un evento deportivo de gran dimensión. Anulan tensiones sociales – económicas y dulcifican agendas pretéritas.

El impacto del deporte de competición es tan extraordinario en la esfera económica que hoy contamos con modelos de medición económica para entender, de manera objetiva, la repercusión económica que tiene en el mundo y allí donde hay un evento se puede calcular:

1) Mercado comercial.
2) Industria de eventos y ligas.
3) Ecosistema implicado.
4) Sumado a ello, además del valor de la industria, todo lo que esta incluye (publicidad, merchandising, redes sociales, etc.).

Podemos ver un evento mundial, regional o de zona. Verbigracia: Aquí, ahora, tenemos el XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe que cumplen 100 años. Fundados por primera vez en 1926. Ahora mismo tenemos 7,000 atletas, alrededor de ellos deben estimarse entre 21,000 y 25,000 extranjeros que vienen a acompañar tan brillante actividad. Son 37 países que tenemos desde el 23 de julio hasta el 9 de agosto. Una movilización económica en la capital (hoteles, restaurantes, taxis, tiendas, etc. etc.). El deporte, decía Mandela, “Tiene el poder de unir a la gente como pocas otras lo hacen. Tiene el poder de inspirar”.

Rodrigo Borja en su Enciclopedia Política nos dice las seis tipologías para clasificar los deportes. Veamos:

1) Atléticos (carreras, saltos, lanzamientos, gimnasia, ciclismo).
2) Combate (boxeo, lucha libre, karate).
3) Los de pelota (fútbol, baloncesto, balonmano, voleibol, golf, criquet, hockey, tenis, tenis de mesa, waterpolo, racquetbol, squash).
4) Los de motor (automovilismo, motociclismo, motocross).
5) Los de deslizamiento (esquí, trineo, patinaje, bobsleigh).
6) Los de navegación (remo, vela, esquí acuático, surf, windsurf, piragüismo).

El deporte como el más grande espectáculo de masas, donde más fluye la vida empática, que es sinérgico, que es generoso, pues la mayoría son el cultivo del trabajo en equipo, donde las individuales cuentan, pero no son los fundamentales, pues la unidad y el triunfo de ganar es lo que cuenta. El deporte es la chispa del espacio emocional donde se encienden las velas de vivir y, en consecuencia, de ganar.

El deporte es la válvula más expedita de movilidad social. En nuestro país nada moviliza socialmente como el deporte, revestido de prestigio, de referencia social, de un verdadero capital reputacional: Manuel Mota, Albert Pujols, Sammy Sosa, David Ortiz, Vladimir Guerrero, Pedro Martínez, Adrián Beltré, Marileydy Paulino, Félix Sánchez. En la política se da una intensa movilidad social, empero, no vemos los esfuerzos, la abnegación y la preparación que se da en el deporte, y hay un componente significativo que no pueden decir lo que tienen, pues el trabajo per se lo visibilizaría de manera aterradora.

La sociología del deporte estudia la movilidad social que ocurre en una sociedad como consecuencia del deporte. La movilidad social es el movimiento de cruzar o subir o bajar en la cumbre social. La movilidad social implica cambios en el estilo de vida, acompañado por cambios específicos en la ocupacional y ganancias. La movilidad social en el deporte se convierte en un círculo concéntrico que repercute en una movilidad social ascendente, en una movilidad intergeneracional y en una movilidad intrageneracional.

A menudo, con muchos deportistas que vienen con bajo niveles educativos y pasan rápidamente de la escalera de la estratificación social más baja del peldaño de la pirámide a la más alta en el plano económico, se produce una inconsistencia de estatus, esto es, se produce una incongruencia, pues ocupación, educación y ganancias se encuentran muy desbalanceadas.
El sociólogo explica esa realidad, los psicólogos ayudan para evitar que la incongruencia se transforme en una problemática de trastornos de personalidad y se fragüen enfermedades mentales. Hoy sabemos que hay más individuos que obtienen la movilidad social indirecta por el deporte, que en la franja directa de la carrera deportiva.

Se da lo que se llama discriminación por inclusión en el deporte.
Se han hecho de las vidas laborales de antiguos deportistas en que nos preguntamos…. ¿Y después del deporte qué? Para muchos, las habilidades los llevaron a vivir del deporte indirectamente, otros se organizaron con sus finanzas y se prepararon para vivir en una esfera ocupacional que implique el mantenimiento del progreso. Lo cierto es que sociología y psicología deben coadyuvar con esos héroes para los futuros ajustes entre aquello que fue todo brillo, esplendor y glamour y el nuevo mundo real, donde otros pasaron a ser los protagonistas.

El deporte es el baluarte que propicia la confianza y destruye barreras. Es el más inspirador de los escenarios colectivos. Nos hace olvidar la vida real para hacernos creer que podemos volar sin tener alas.

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