Mortalidad materna en Nicaragua
Su caso, documentado por Divergentes, fue parte de un patrón.
El gobierno sandinista presentó la reducción de muertes maternas como uno de sus avances sanitarios. Durante el Primer Simposio Nacional de Cuidado de Enfermería Perinatal, celebrado en junio de 2026, la directora nacional de Enfermería, Janeth Vega, informó que los fallecimientos bajaron de 21 en 2024 a 16 en 2025, una reducción interanual del 23.8%. Atribuyó el resultado al “fortalecimiento de la atención perinatal y a la incorporación de más de 160 enfermeros especialistas en las unidades hospitalarias”.
Según la nota de Divergentes, los registros del Minsa confirman esa tendencia descendente: 45 muertes en 2020, 37 en 2021 y 2022, 30 en 2023, 21 en 2024 y 16 en 2025. Pero esos mismos datos muestran otro dato.
Nicaragua registra 60 muertes maternas por cada 100,000 nacidos vivos, según la OMS. La cifra supera a Honduras (47), El Salvador (39), Panamá (37) y Costa Rica (24). Solo Guatemala, con 94, y Belice, con 67, presentan tasas más altas en la región.
La diferencia entre los conteos del Minsa y las estimaciones internacionales no implica contradicción: mientras el ministerio contabiliza los casos notificados por su red, la OMS aplica modelos estadísticos que corrigen posibles subregistros y permiten comparar países con metodologías distintas.
La reducción en el número de muertes no modificó las razones por las que las mujeres nicaragüenses fallecen durante el embarazo, el parto y el puerperio. Los mapas oficiales del Minsa muestran que las tres principales causas se repiten sin variación a lo largo de la última década.
La hemorragia asociada al embarazo, el parto y el puerperio encabeza la lista en cada uno de los seis años analizados. Le siguen la enfermedad hipertensiva del embarazo y, en tercer lugar, la ruptura uterina durante el trabajo de parto, una emergencia obstétrica en la que el útero se desgarra mientras la mujer da a luz.
La proporción de muertes atribuidas a hemorragia creció. En 2020 representaba el 55,6% de los fallecimientos registrados ese año. En 2025, esa proporción llegó al 62.5%, pese a que el número total de casos disminuyó.
El ginecólogo y magíster en Salud Pública José Antonio Delgado Alvarado lo resumió ante Divergentes: “Una cosa es presentar números reducidos de mortalidad materna, y otra es decir que aunque tengas números reducidos, seguís manteniendo las mismas causas de mortalidad materna. Entonces, algo no está funcionando en el sistema”.
La OMS sostiene que la atención por personal sanitario capacitado antes, durante y después del parto puede salvar la vida de la madre. En Nicaragua, los datos muestran que esa atención no está garantizando la supervivencia.
Entre 2016 y 2018, el 76% de las muertes maternas ocurrió en unidades de salud. Entre 2020 y 2022, esa proporción fue del 74,7%. Entre 2023 y 2025 alcanzó el 83.5%: 56 de 67 casos del período.
Delgado señaló: “¿Cómo se explica eso si hay más hospitales? El Ministerio de Salud anuncia la construcción de más de 80 nuevos centros hospitalarios, pero justamente en el año en que reporta la menor cantidad de muertes maternas, el porcentaje de mujeres que fallecen dentro de una unidad de salud es el más alto del período”.
Para el especialista, el dato es grave en el caso de la hemorragia posparto, porque ocurre cuando la paciente ya está bajo atención médica. “Si una mujer muere por esa causa dentro del hospital, donde el personal tiene el mayor control sobre su evolución clínica, eso evidencia una falla en la vigilancia obstétrica”, afirmó.
Los mapas del Minsa muestran que las muertes no se distribuyen de manera uniforme en el país. Cuatro Sistemas Locales de Atención Integral en Salud —Bilwi, la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur, Las Minas y Zelaya Central— concentraron 10 de las 16 muertes registradas en 2025, según información publicada por Divergentes. Eso equivale al 62,5% del total nacional.
La concentración geográfica tampoco es nueva. Entre 2016 y 2018, esos cuatro territorios explicaban el 39,5% de las muertes. Entre 2023 y 2025, la proporción llegó al 52.2%.
La mortalidad materna en Nicaragua no ocurre en un vacío. Desde 2006, el país prohíbe el aborto en todas las circunstancias, sin excepciones. La prohibición expone a las mujeres a continuar embarazos de alto riesgo sin posibilidad de intervención terapéutica legal.
En enero de 2025, el Comité de Derechos Humanos de la ONU determinó que Nicaragua violó los derechos de dos niñas sobrevivientes de violación al forzarlas a continuar sus embarazos, en lo que calificó como trato cruel, inhumano y degradante.
