SANTO DOMINGO.– El diputado por Santiago Robinson Díaz llamó a la oposición a ejercer su labor de fiscalización con datos y fundamentos, y advirtió sobre el riesgo de desacreditar el sistema educativo dominicano para obtener ventajas políticas.
Díaz afirmó que sectores opositores presentaron un panorama “catastrófico” de la educación, hablando de crisis, deterioro e interpelación antes del inicio del año escolar.
“Preferí esperar al lunes 24 de agosto, porque una cosa es el ruido político y otra muy distinta son los hechos”, expresó.
Sobre la solicitud de interpelación al ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, sostuvo que se trata de una herramienta constitucional de fiscalización que tiene procedimientos, requisitos y, sobre todo, debe estar sustentada en fundamentos.
“Una cosa es fiscalizar y otra utilizar un mecanismo constitucional como espectáculo mediático”, señaló.
El legislador destacó que el año escolar 2026-2027 contempla 2,686,971 estudiantes, más de 1,200 aulas nuevas, mantenimiento en 1,342 planteles que impacta más de 9,831 aulas, capacitación para 90,000 docentes y más de 5,000 centros educativos con internet de banda ancha o fibra óptica.
También resaltó el impacto del Sistema Nacional de Transporte Estudiantil (TRAE), con 1,871 autobuses y presencia en las 31 provincias y el Distrito Nacional, al definirlo como una política educativa y social impulsada por el Gobierno del presidente Luis Abinader y fortalecida bajo la gestión de De Camps.
Díaz reconoció que persisten importantes desafíos, pero consideró que “reconocer lo que falta también implica reconocer cuánto hemos avanzado”.
El diputado respaldó además el planteamiento de De Camps de que “la educación tiene que estar por encima de nuestras diferencias políticas”.
“Critiquen al Gobierno, fiscalicen al ministro y señalen cada escuela que tenga un problema; ese es su derecho. Pero no desacreditemos el sistema ni destruyamos la confianza de las familias en las instituciones que cualquiera podría tener mañana la responsabilidad de administrar”, manifestó.
Finalmente, Díaz advirtió sobre el daño que puede ocasionar proyectar dentro y fuera del país una imagen de deterioro generalizado de la educación únicamente por razones de confrontación política.
“Pasan los gobiernos, pasan los ministros y pasan los partidos, pero las escuelas se quedan, y nuestros niños también. La educación es patrimonio de la República Dominicana y nuestra responsabilidad es dejarla más fuerte de como la encontramos”, concluyó.
