Plantea un proyecto de nación para convertir crecimiento en desarrollo, saldar la deuda social y colocar la economía al servicio del ciudadano
Santo Domingo.– El Dr. Isaías Ramos cuestionó que, mientras el Estado anuncia RD$1,200 millones para señalización turística, persistan denuncias de escuelas de jornada extendida con carencias de agua, baños, aulas, comedores y espacios adecuados, y afirmó que ese contraste obliga a formular una pregunta nacional: “¿Para quién está funcionando nuestro crecimiento?”
Ramos aclaró que no se trata de partidas presupuestarias jurídicamente intercambiables, sino de examinar qué problemas reciben recursos, urgencia y capacidad de respuesta del Estado, y cuáles continúan esperando.
El presidente del Frente Cívico y Social sostuvo que la República Dominicana ha registrado avances importantes en turismo, inversión, exportaciones y crecimiento del PIB, pero advirtió que esos resultados deben traducirse en desarrollo humano, servicios públicos dignos y mayores oportunidades para la población.
“La Constitución no coloca al ciudadano al servicio de la economía; coloca la economía al servicio del ciudadano”, expresó, al recordar que los artículos 8 y 217 establecen la dignidad humana, el bienestar general y el desarrollo como propósitos fundamentales de la acción estatal.
Ramos también llamó a proteger el patrimonio colectivo y garantizar efectivamente el acceso público a las playas.
“La empresa construyó el hotel, pero no construyó el mar. No creó la playa ni produjo el paisaje. Debemos preguntarnos quién captura la renta, quién asume los costos y qué recibe la nación a cambio”, manifestó.
Aclaró que su planteamiento no cuestiona el turismo, la empresa privada ni la inversión.
“No queremos menos crecimiento; queremos crecimiento que produzca desarrollo. No queremos menos inversión; queremos inversión que fortalezca a la nación que la hace posible”.
Ramos definió como una de las principales contradicciones nacionales la existencia de un “Estado selectivamente presente”: eficaz para facilitar inversiones, construir infraestructura y promover actividades productivas, pero demasiado lento para garantizar agua potable, educación, salud, saneamiento y otros derechos esenciales.
Finalmente, afirmó que el país necesita superar las correcciones aisladas y construir un proyecto de nación capaz de unificar esfuerzos, ordenar prioridades y establecer metas comunes para saldar la deuda social acumulada durante décadas.
“Necesitamos convertir crecimiento en desarrollo, desarrollo en derechos y derechos en oportunidades reales. Primero la persona, su dignidad y el bien común. Una economía al servicio de una nación”, concluyó.
