LECCIONES DE LA DERROTA EN VENEZUELA.

Por Narciso Isa Conde

Hace daño cerrar los ojos.

No es posible avanzar sin pensamiento crítico.

Los reveses tienen causas.

Las derrotas también.

Es preciso pensar en los factores que las facilitaron en Venezuela y más allá.

Las reglas del liberalismo capitalista no deben ser las del proyecto soberano y socialista.

El imperialismo se opone y trata de destruir todo proceso que implique soberanía, autodeterminación, democracia participativa, defensa del patrimonio público y natural de un país e intenciones socialistas.

El proceso bolivariano asumió muchos de esos atributos, incluso proyectos socializantes como la COMUNAS POPULARES
Por eso EEUU, y todo el imperialismo occidental, se propusieron destruirlo.

Pero también la dirección del PSUV y del Estado bolivariano, con sus concesiones al gran capital privado, con su burocratización, con su actitud permisiva de una persistente y creciente corrupción estatal y fuerte clientelismo, se distanciaron de sectores populares.

Perdieron bastante autoridad política y moral con las modalidades de privilegios y ventajismos que establecieron para formar la llamada boliburguesía; acompañadas de ceder a presiones neoliberales en materia de mercado, incentivos y respeto a una parte importante de la oligarquía capitalista internacional y las injerencias extranjeras.

Debilitaron la confianza de una parte del pensamiento de izquierda y fortalecieron las derechas políticas al optar sobre todo por estatizar más en lugar de socializar, accediendo a la vez a hacerle concesiones a la oligarquía capitalista y sus instrumentos políticos.

Es claro que el sistema tradicional de partidos y las nuevas derechas se sustentaron y volvieron a crecer son el apoyo impune del gran capital local y transnacional.

Con esos desvíos y desaciertos, reforzando en la práctica unos mecanismos electorales más liberales-representativos, que propios de una democracia popular y socialista; aceptando a la vez una contrapartida electoral financiada por el gran capital e instrumentada por EEUU y su poderío mediático, se metieron no pocas veces en las patas de los caballos.

Esto no lo digo yo ahora, sino que lo plantee francamente, de diferentes maneras y muchas veces, y me costó no pocos desacuerdos y sinsabores, sin jamás optar por debilitar nuestra indeclinable solidaridad antiimperialista para con la Venezuela bolivariana y chavista.

Situaciones peores se han dado en América Latina y el Caribe, en otros países y en otros partidos y gobiernos del denominado y variado abanico del progresismo continental ¡Con más razón para la reflexión crítica y al aprendizaje a fondo de sus aleccionadoras enseñanzas!

Esto, claro está, no justifica las reacciones y agresiones del imperialismo estadounidense y del terrorismo sionismo a nivel continental y mundial; no exculpa a sus derechas y ultraderechas de su insaciable perversidad. Pero ciertamente ha facilitado los designios imperialistas y neofascistas, en tanto por esa debilidades e inconsecuencias, los procesos reformadores o revolucionarios se han tornado inconsistentes y vulnerables.

Es urgente reflexionar seriamente, rescatar el pensamiento crítico, ajustar cuentas con la realidad y rectificar todo lo que haya que rectificar, para cambiar en el quehacer transformador, todo lo que es necesario cambiar para triunfar.

¡Es urgente continentalizar e internacionalizar la unidad y solidaridad anti imperialista anti sistémica!

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