Dando Jaque: La Izquierda y Julio César Valentín



-Ramón Vargas

Definitivamente, la izquierda en estos días está de moda, muy de moda. Y es que desde su nacimiento en agosto de 1789, cuando se conformó la Asamblea Nacional Constituyente en Francia, surgió un vigoroso niño llamado: IZQUIERDA.

Los asambleístas republicanos, para diferenciarse de los monarquistas que defendían al rey y que estaban sentados a la derecha, decidieron (los progresistas) ubicarse a la izquierda. Desde ahí, surge la palabra «izquierda» o «progresismo». Más que eso, desde entonces, ser de izquierda es luchar por los propósitos más nobles, por el bien colectivo y no ser individualista. Es un sello que llena de orgullo a quien lo lleva.

Las victorias recientes de Petro en Colombia y Lula en Brasil, y no tan reciente de muchos otros en el Continente, está provocando que algunos se quieran poner el traje que, sacado de la paca de Chochueca, le queda grande…

Recientemente, el señor Julio César Valentín, en su extensa carta de renuncia al PLD, hace un recuento y, entre otras cosas, dice que desde niño fue un simpatizante de la izquierda; guardando la abismal distancia, me recordó el famoso discurso de Balaguer y «el gobierno que soñó». Más aún , en varias declaraciones y entrevistas, dice que piensa conformar una organización de carácter progresista y que Lula es su ejemplo a seguir…

El señor Valentín, tengo entendido, fue por tres períodos diputado (incluso presidente de la Cámara), y por dos períodos, senador. Hablamos de 20 años que para Gardel no eran muchos, sin embargo, para un legislador progresista, es toda una eternidad; sobre todo para hacer algo en favor de aquellos que todos los días se levantan sin esperanza y se acuestan con el estómago vacío.

Además, el señor Valentín, entre uno que otros cargos más, fue fiscal y a diferencia del ex fiscal doctor Guillermo Moreno que, creyendo que los peledeístas eran bochistas y no balagueristas, trató de adecentar la justicia y aplicar las enseñanzas de Juan Boch.

Tampoco que recordemos en esos maravillosos años del disfrute del poder donde su Comité Político, que más que un organismo partidario fue convertido en una corporación de mega millonarios, lo escuchamos decir algo en contra de la corrupción.

Ser de izquierda o progresista no es un simple discurso ni un traje para una fiesta de ocasión. Es un comportamiento, una práctica continua sin descanso en favor de las causas justas y nobles.

Pero no quiero ser duro con él, sea bienvenido a pesar de que todos estos años estuvo sentado en el lado derecho.

Eso sí, como es oído que cita a Lenin y a otros clásicos de la lucha revolucionaria, le recordaré una frase del líder bolchevique: la práctica es el criterio de la verdad…

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