DE IGOR STRAVINSK A LA CAMARA DE DIPUTADOS



Por Melvin Mañòn

En 1913, Stravinsky presentó su obra LA CONSAGRACION DE LA PRIMAVERA.

En 2026, 113 años después la Camara de Diputados, para no perder la costumbre, presenta:
LA CONSAGRACION DE LA IGNOMINIA.

Hubo un hombre que vivió entre muchos hombres y falleció sobre los 90 años. No era dominicano de nacimiento, pero adoptó esta patria como la suya por amor, por su mujer, por sus hijos y porque de alguna manera le llegó al corazón.
No persiguió fortuna, aunque tuvo acceso a ella.

Su pasión era el conocimiento, la naturaleza, los campos, arroyos y los cultivos su eterna aventura. El sabía que el mango que tanto disfrutamos proviene de Myanmar y que los guineos, como todas las musáceas, proceden de Viet Nam. Una vez le pregunté por que había que inundar el arroz al plantarlo. Se sonrió y me dijo: no lo necesita, pero le da una ventaja de arrancada tremenda frente a todas las demás gramíneas.

El conoció las ventajas y diferencias del Pino Caribea versus el Pino Occidentalis y daba gusto oírlo hablar del tomate, o de la revolución verde de los años 60. En ocasiones me refería a él como un “sabio” recordando que, ese calificativo la sociedad e intelectualidad cubana del siglo XX le había otorgado a Felipe Poei. Me gustaba referirme a él ante terceros no por su nombre sino como un sabio y sabio era en efecto.

Un día me pidió que redactara un primer borrador para introducir en la UCMM en cuya fundación y gestión había jugado un papel de principalía una facultad de Medio Ambiente y eso fue mucho antes de que se pusiera de moda hablar del tema. Siempre entendió los daños de la mala administración, por eso gestionó con otros contemporáneos, al amparo de la ALIANZA PARA EL PROGRESO (inaugurada por el presidente Kennedy en 1962 en Punta del Este, Uruguay) el aprovechamiento nacional de iniciativas que trajeron a La Herradura el Instituto Superior de Agricultura cuyas tierras, hace poco, un rector descarriado ofrecía en venta.

Santiago recibió un impulso brutal, poderoso, modernizador, un largo soplo de inspiración de este hombre que, hoy, buscaba dinero para investigar la pequeña empresa y, mañana, perseguía en el CIMPA (CENTRO DE INVESTIGACION Y MEJORAMIENTO DE LA PRODUCCION ANIMAL) rescatar y preservar cualidades genéticas valiosas de razas criollas o acriolladas.

La Zona Franca de Santiago, tanto como la Asociación Cibao y el Banco Popular deben mucho de su existencia a la visión y la gestión de este hombre que tanto sabía de la naturaleza como de la historia y que podía citar, y lo hizo, párrafos enteros de la oración pronunciada por el jefe indio Seattle en la ceremonia final del acuerdo de ubicación de tierras con el hombre blanco de Norteamérica, en el año 1854. ¿Y quien era y fue chief Seattle?

Hace varios años, no muchos, unos diputados designaron la avenida de Circunvalación Norte de Santiago, por donde entonces no transitaba nadie, con el nombre de este sabio: Luis Crouch. Hace algunos días, diputados de otra camada, figurativamente hablando, genéticamente inferior y a la altura de los valores que encarnan y enarbolan hoy decidió despojar a esa avenida del nombre de Luis Crouch para designarla con el de Salvador Jorge Blanco, un ex presidente que fue enjuiciado y condenado por corrupción, que deshonró su propia investidura vistiéndose de mujer para escapar de la justicia y que cargó sobre sus hombros innobles la responsabilidad por los 347 dominicanos que murieron asesinados en las calles y callejones de la capital a manos de la policía y el ejército mientras reprimían la poblada de abril 24 del año 1984 que repudiaba los acuerdos contraídos por ese, su gobierno, con el Fondo Monetario Internacional.

Como suelen decir los abogados en las películas americanas sobre temas judiciales:

I rest my case.

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