De la única manera en que el sector trabajador volvería al diálogo de la reforma laboral con el empresariado, con el Gobierno como moderador entre ambos, es si en esas discusiones no se trata nada relacionado con la cesantía ni “artículos conexos” a ella.
El presidente de la Confederación Nacional de Unidad Sindical (CNUS), Rafael “Pepe” Abreu, aclaró que las conversaciones tripartitas en torno a la modificación de la Ley 16-92, del Código de Trabajo actual, están condicionadas única y exclusivamente a esos dos puntos.
Abreu fue muy específico al explicar que la reanudación de los debates con el sector empleador depende no solo de que no se toque el tema de las prestaciones laborales, sino a que tampoco se aborden otros artículos del proyecto de ley que tienen que ver con la cesantía, directa o indirectamente.
Entre los conexos a la cesantía figura el controversial artículo 86, sobre la astreinte, que es una sanción pecuniaria para los empresarios que no paguen las prestaciones a los empleados desvinculados en los diez días establecidos.
El Código Laboral vigente indica que las indemnizaciones por omisión del preaviso y por el auxilio de cesantía deben ser pagadas al trabajador en un plazo de diez días, a contar de la fecha de la terminación del contrato. “En caso de incumplimiento, el empleador debe pagar, en adición, una suma igual a un día del salario devengado por el trabajador por cada día de retardo”, subraya.
Otro artículo vinculante a la cesantía, al que también aludió el presidente de la CNUS, es el 88, numeral 2, sobre el periodo de prueba del trabajador. Pepe Abreu rechaza cualquier intento empresarial por reanudar las discusiones para variar los tres meses de prueba establecido desde el 1992, como son las propuestas de ampliar las pruebas a seis meses.
De acuerdo con la Ley 16-92, el empleador puede dar por terminado el contrato de trabajo despidiendo al trabajador por -entre otras causas- ejecutar la labor en forma que demuestre su incapacidad e ineficiencia. “Esta causa deja de tener efecto a partir de los tres meses de prestar servicios el trabajador”, dice el numeral 2 del referido artículo.
“Quiero hablar claro, en español, no en mandarín”
Abreu se refirió, además, a las declaraciones de Laura Peña Izquierdo, presidenta de la Copardom, quien -según él- dijo que la reapertura del diálogo no tiene nada relacionado con la cesantía, sino con otros temas, como el acoso laboral.
“Si los artículos que se van a discutir son de ese tipo, no tenemos ningún problema para que el diálogo se reanude. Si es para lo otro, de la cesantía, quiero hablar claro, en español, no en mandarín, no perdamos el tiempo convocando ese diálogo, porque no es posible”, afirmó el sindicalista.
Llamó a los dos sectores reanudar el diálogo
El proyecto de ley de reforma al Código de Trabajo, que estaba en agenda para ser conocido el pasado miércoles en la Cámara de Diputados, volvió a retrasarse, esta vez por petición del presidente Luis Abinader. El mandatario llamó al sector empleador y al laboral, y ofreció al Gobierno como mediador, para que se dé un nuevo diálogo y se logren algunos consensos sobre la pieza de ley. La iniciativa fue remitida a comisión, con plazo ordinario (30 días).
