Una victoria pírrica



-Ramón Vargas

Parece que a Emmanuel Macron le espera un segundo periodo de gobierno muy epiléptico y que la celebración inicial de Bruselas será té con sabor a resina. Y es que la victoria de Macron, al igual que la del famoso rey Pirro de Epiro, triunfador de la batalla de Ausculem, con tantas pérdidas que fue inmortalizada como «victoria pírrica»; y ojalá no termine como él, ya que en su última batalla en Macedonia, que terminó en fracaso corriendo hacia Argo, una octogenaria lo interceptó y desde un tejado con un trozo de teja lo ajustició poniendo fin a su desgraciada vida. Ya a Macron a los lugares que asiste lo reciben a tomatazos, ¿Coincidencia?

Los domingos 12 y 19 de junio en Francia celebrarán elecciones legislativas, donde se elegirán 577 diputados y será necesario lograr 289 congresistas para tener mayoría. A Macron se le hará difícil (por no utilizar la palabra «imposible») tener los más de 300 logrado en su primer período. Así las cosas, se prevé que tendrá un poderoso ataque de pinza político; por la izquierda, las fuerzas de Jean-Luc Mélenchon, altamente favorecido por una alta votación en las presidenciales y además por la articulación en torno al proyecto de la Francia Insumisa de un poderoso bloque de izquierda que incluye: ecologistas, comunistas, socialistas y otros. Y por el flanco de la derecha estará la ultra Marine Le Pen, que sólo por ser «Le Pen», no ganó las elecciones presidenciales pasadas.

La situación para Macron luce sombría porque a pesar de las diferencias de Mélenchon y Le Pen, estos, paradójicamente, tienen varios temas en común, como que son euroescépticos y partidarios de que Francia abandone la OTAN.

Las dos fuerzas tradicionales de la política francesa (Republicanos de Nicolas Zarcozy y socialistas de Francois Hollande) en las últimas elecciones, terminaron con vendas en las cabezas y muletas en las extremidades.

Emmanuel Macron, que se vendió como esperanza de cambio para dar respuestas a los grandes problemas sociales del País Galo, se ha convertido en una de sus peores decepciones. Los franceses, como ellos mismos dicen, solo lo eligieron porque la alternativa de Le Pen, era una medicina peor que la enfermedad. Todo ese ambiente presagia que la revancha viene ahora.
En Francia, donde existe un sistema de gobierno mixto, es decir, presidencialista y parlamentario, el presidente maneja la política exterior y las fuerzas armada pero el consejo de ministros decide la política interna. Ya Mélenchon, que aspira al puesto de primer ministro, significa que muchas de las políticas de Macron serán revertidas y que los reclamos de los «Chalecos Amarillos» serán escuchados.

Hay varias demandas de los franceses que en un gobierno donde la izquierda tenga fuerza, serán tomadas muy en cuenta, así como la edad de 60 años para el retiro (Macron la quiere llevar a 65), aumento general de salarios, protección a la ecología, entre otras reivindicaciones.

Esperamos que el pueblo francés, de gran tradición de lucha democrática, en esta contienda que se avecina, retome el camino que ha sido Faro de luz para muchos pueblos en el mundo.

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